
El charango es un instrumento musical vigente en las regiones altiplánicas de la Cordillera de Los Andes en América del Sur. Posee cinco pares de cuerdas aunque hay variaciones con menos o más (…)
La ceremonia del té es desde tiempos inmemoriales fuente de placer y fascinación y hoy el té es la segunda bebida más popular del mundo. Sólo el agua tiene un mayor consumo mundial que el té. Se estima que se beben diariamente en nuestro planeta cerca de 2 billones de tazas de té. A principios del siglo XIX, China era virtualmente el único proveedor de té del mundo. En 1834, se introdujeron plantaciones de té en India y un poco después, en Ceilán y a continuación en Asia.
La palabra "té" proviene del chino "cha", que escrita está formada por los ideogramas correspondientes a "hierba", "hombre sobre la tierra" y "árbol". Es una bebida hecha de la hoja procesada de una planta cuyo nombre científico es Camellia sinensis. Todos los tés (verdes, negros y semi-negros) vienen de la misma planta. La diferencia está en la forma en que se preparan las hojas recogidas. El té verde, a diferencia del negro y el seminegro, no está fermentado, por lo que los constituyentes activos permanecen inalterados en la hoja.
La calidad del té depende mucho de la manera que se haga la recolección y en China los tés finos son recolectados con guantes para evitar que sus hojas se desmenucen. De la multitud de encantadoras leyendas que retroceden más de 5.000 años, se puede deducir que el té es la bebida más antigua del mundo hecha por el hombre, pero sus orígenes exactos se pierden en las brumas de los tiempos. De acuerdo con la leyenda china, que es la mas difundida, el Emperador Zeng Nung (quien por razones de higiene solo bebía agua hervida), descubrió las propiedades benéficas del té. Cuentan que un día del año 2734 a.C. Zeng Nung descansaba junto a un árbol de té silvestre cuando una ligera brisa sopló con tan buena fortuna que algunas hojas fueron a caer en el agua hervida. La infusión resultante le pareció deliciosa y reconstituyente, y así fue como se descubrió el té.
No hace mucho, se llevó a cabo en Ginebra el mes pasado el coloquio sobre trabajo decente en la agricultura, auspiciado por la Oficina de Actividades para los Trabajadores de la OIT. Allí se recogieron testimonios como el de Phillipina Mosha, sindicalista de las plantaciones de té de Tanzania: "Si no termina el cupo de trabajo que le fue asignado, deberá continuar al día siguiente y, dado que trabaja a destajo, recién entonces le pagan su "jornada" ". Si todo sale bien, percibirá el equivalente de 35 dólares por un mes de trabajo. Los supervisores son todos hombres y el chantaje sobre el salario forma parte del arsenal que se utiliza en el acoso sexual. En las plantaciones de té, la mayoría de los niños que viven con sus madres no conocen a sus padres biológicos. Irónicamente, los empleadores se muestran inicialmente reticentes a contratar mujeres con responsabilidades familiares y es habitual que antes de contratarlas las sometan a pruebas de embarazo..." El documento de trabajo que se preparó para el coloquio da una idea del control que ejercen en todo el mundo las empresas transnacionales sobre el sistema alimentario mundial y sobre las políticas agrícolas y alimentarias, y que lleva a estos resultados para el sector de los trabajadores agrícolas. En el mismo se señala, por ejemplo, que dos empresas nada más distribuyen el 80 por ciento de los cereales del mundo. Cinco empresas controlan las tres cuartas partes del comercio de la banana, tres empresas encabezan los cuatro quintos del comercio del cacao. Las cinco grandes empresas mundiales que torrefactan el café se reparten nada menos que el comercio de la mitad del café que se produce en todo el mundo, y otras tres controlan el 80 % del comercio del té. Estos grandes negociantes del té, Brooke-Bond Lipton Ltd (Unilever), Lyons Tetiey y Premier Brands tienen una influencia considerable tanto en la oferta como en la demanda y, por consiguiente, en la determinación de los precios. La concentración del mercado es muy alta: el 90 del comercio occidental está en manos de 7 transnacionales, mientras que el 85% de la producción mundial pasa por esas transnacionales.
Es una realización de Jorge Laraia