
El charango es un instrumento musical vigente en las regiones altiplánicas de la Cordillera de Los Andes en América del Sur. Posee cinco pares de cuerdas aunque hay variaciones con menos o más (…)
A Islandia se la conoce como la "Tierra de hielo y fuego" por la combinación de volcanes y de glaciares que se concentran en su territorio, así como por su situación geográfica tan cercana al polo norte. Se habla de que son 200 los volcanes que "hierven" en esta tierra, ocupando el 11% del territorio.
Por otro lado, mientras que el oeste y el sur están mayormente cubiertos por grandes campos de lava resultado de las erupciones de los volcanes, con un clima levemente frío o hasta cálido en algunos meses, en el norte y el este, el terreno es principalmente montañoso y cubierto de nieve la mayor parte del año. Esto hace que un viaje a Islandia sea una verdadera aventura.
Sobre uno de los muelles de Reykjavik, capital de la nación islandesa, un vikingo de granítico rostro enérgico bajo su casco, da la espalda al océano y, apoyándose sobre un timón, contempla ensimismado la cintura de volcanes que rodea la bahía. Es Leifur Eriksson, Leifur el Feliz, descubridor de América cinco siglos antes que Cristobal Colón, que arribó a las soledades del Labrador y se estableció allí, pudiendo ser considerado como el primero de los grandes exploradores de la Historia. Tierra de paradojas, de contrastes geográficos y humanos, disfrazada con el nombre ridículo bajo el cual se la conoce en la actualidad por un noruego miope del siglo IX, Islandia (Tierra de hielo) es con mucho mayor motivo la isla de las llamas que la de los hielos. Y es así porque, aun cuando se encuentre sobre el círculo ártico, llega a gozar de un clima tan templado como el de la Bretaña francesa gracias a la corriente del Golfo, mágica serpiente de mar que la engarza en su cálido anillo. En ella no crecen apenas árboles ni trigo, pero la existencia de inagotables surtidores de agua hirviente y de vapor permite que se efectúen cultivos intensivos al abrigo de estufas, donde maduran hasta las frutas tropicales. Abandonada durante un milenio, tan adormecida en sus brumas nórdicas que bastó la visita de una flota extranjera para que enajenara su independencia, Islandia constituye hoy un nudo indispensable para la organización de las comunicaciones aéreas en todo el hemisferio septentrional. Reykiavik, su capital, es una ciudad de 200. 000 almas, hecha del maridaje harto singular e inarmónico de una típica población jutlandesa: limpias casitas de madera, pintadas de vivos colores como rosa salmón o amarillo canario, y una ciudad-hongo del más puro estilo norteamericano: cubos de cemento a manera de depósitos, proliferación de casas de departamentos, y de bungalous con amplios cristales a lo largo de kilómetros de calles sin bordes. Sin embargo, no es esta metrópoli moderna en los límites polares, ni el espectáculo, en verdad prodigioso, de una naturaleza pródiga en lo insólito (glaciares a la vista y volcanes en erupción, campos de lava fijados en trágico movimiento como las olas inmóviles de un mar tempestuoso, sinfonía morada del sol durante el día, y danza frenética de las auroras boreales, lo que puede llevar a Islandia. Puede ser el remontar hasta la misma fuente de la civilización nórdica, abordando una tierra donde se ha desarrollado sin elementos extraños, en toda su pureza, el mundo de los vikingos, quienes no fueron únicamente audaces navegantes y sanguinarios piratas. Suministraron al mundo occidental el primer ejemplo de parlamento democrático, el Althing, creado por los jefes de sus clanes, en el año 930. La cultura islandesa es muy tradicional y podría decirse rustica, sin embargo son uno de los países mejor desarrollados en el mundo. Esto se debe a la gran solidaridad entre sus habitantes, ya que siendo algo más de 300,000, la unión entre sus habitantes es muy estrecha. La relativamente poca población y su cultura tan tradicional hacen de Islandia un lugar propicio para el florecimiento de las artes, la literatura y por supuesto la música. Para entender la cultura artística de Islandia debemos entender del funcionamiento de su forma de vida y sus tradiciones. Uno de los factores a tomar en cuenta es el clima de la región, que por ser a veces tan frío y muchas veces nevado, las actividades se realizaban dentro de las casas. Una de estas antiguas actividades era el relatar cuentos frente a toda la familia, como lo eran las conocidas sagas, y recitar poesías a las que llamaban “rimur”. La enseñanza de la música también era común dentro de sus pobladores, además de que es una actividad que podía realizarse dentro de la casa. Los bailes tradicionales llamados Víkivaki fueron poco a poco despareciendo con la incursión de los bailes europeos como las polcas o el vals, pero la fuerte cultura islandesa ha logrado no olvidar sus antiguos bailes y música folclórica. La música tradicional popular de Islandia se mantuvo ampliamente hasta las últimas décadas del siglo 19. Sin embargo, el advenimiento de la música occidental clásica y otras influencias extranjeras en el mismo período comenzaron a incidir en una disminución en la música tradicional. Más tarde, la llegada de música popular como el pop y el rock, aumentaron esta tendencia, pero felizmente una intensa recolección de temas tradicionales comenzó en serio, no hace mucho tiempo. Por otro lado, la lucha de este país por mantener su idioma original es tan grande, que los islandeses pueden leer tal cual fueron escritas las antiguas sagas de su cultura de poco menos de 1,000 años de antigüedad. Esta lucha por mantener su idioma se ve reflejada en su música, ya que la mayoría de los cantantes islandeses prefieren cantar en su idioma, cosa que no sucede en todos los países, ya que en muchos, solo por conseguir mas público, los artistas cantan en ingles o algún otro idioma que pueda darles más aceptación y abrir su mercado. Y otro dato sobre Islandia. Recientemente nos han sorprendido los acontecimientos de Túnez, Egipto y Libia que han desembocado en la huida de sus tiranos, tan demócratas para occidente hasta anteayer y alumnos ejemplares del FMI. Sin embargo, otra “revolución” que tiene lugar desde hace dos años ha sido convenientemente silenciada por los medios de comunicación al servicio de los sistemas capitalistas. Ha ocurrido en la mismísima Europa (en el sentido geopolítico), en un país con la democracia probablemente más antigua del mundo, cuyos orígenes se remontan al año 930, y que ocupó el primer lugar en el informe de las NU del Índice de Desarrollo Humano de 2007/2008. Es precisamente en Islandia, donde se hizo esta revolución en forma pacífica: a golpes de cacerolas, gritos y certeros lanzamiento de huevos. Una breve síntesis de los resultados de la Revolución Islandesa, comenzada a fines del 2008 son: la dimisión de todo un gobierno en bloque, la nacionalización de la banca, un referéndum para que el pueblo decida sobre las decisiones económicas trascendentales, como que se decidió no pagar la deuda que estos han creado con Gran Bretaña y Holanda a causa de la execrable política financiera, la encarcelación de los responsables de la crisis, la reescritura de la constitución por los ciudadanos, y un proyecto de blindaje de la libertad de información y de expresión. ¿Se ha hablado de esto en los medios de comunicación? Claro que no. Debe ser que no les parece suficientemente importante que un pueblo tome las riendas de su soberanía y se plante ante el sistema neoliberal. O, es muy probable también, que piensen que todavía quede vida inteligente entre sus unidades de consumo, que tanto gustan en llamar ciudadanos, y teman un efecto contagio.
Comentarios basados en u na nota de Michel Solmon para El Correo de la UNESCO, y otras publicadas en kaosenlared.net y en el blog musicis taken.
La música pertenece al disco Islandklukkur, editado en dos versiones, vocal e instrumental en 1994 y 1996 por MR Music.
Es una realización de Jorge Laraia.