
En Gambia, la danza y la música tradicional cuentan las historias cotidianas: hombres que trabajan los campos, mujeres que hacen sus labores, o niños que juegan. Los medios modernos de (…)
Musicalmente, el Caribe insular es un mundo desbordante que crea una amplia red tejida por sonidos que no respeta fronteras, y que desafía las separaciones, las purezas y las autenticidades construidas por las naciones. El zouk es música para bailar, para emocionarse, para alegrarse, y también, para definir la identidad frente a la metrópoli. Es la banda sonora incesante de las coloridas calles de las islas antillanas de Guadalupe y Martinica. Es un ritmo de negros caribeños que nació en la época del radio-cassete, que se expresa en lengua fronteriza y es una de las más nítidas manifestaciones de la cultura criolla. Quiere esto decir que partiendo de una filosofía sonora bastante occidental, se utilizan condimentos y patrones autóctonos, afroantillanos.
El zouk es una mezcla de diferentes influencias musicales. Esta gran experiencia rítmica es simple; sin embargo, sugiere cierto movimiento corporal, un ambiente especial y un estímulo enérgico. El zouk va acompañado de varios movimientos corporales: la acción surge y se centra en el nivel de las caderas, y es de gran contenido emotivo, asociado con el “dejarse ir”, siendo su baile más sencillo que la salsa o el merengue. Como en muchas de las prácticas musicales caribeñas, el éxito de las canciones de zouk no depende tanto del texto, ya que las letras hablan de temas genéricos. Sin embargo, por el claro interés de los ejecutantes de alcanzar un público amplio, están obligados a abordar temas accesibles a la gran mayoría de los receptores, por lo que las canciones de amor figuran en el primer lugar de la lista de temas. Por eso, muchos intelectuales han calificado este hecho como una falta de seriedad y de compromiso social, ya que las letras son repetitivas y el coro es fácil, corto y pegajoso. Los ejecutantes, a su vez, argumentan que las letras cortas producen un efecto máximo en el público, son más fáciles de aprender y provocan mayor participación. Una de las innovaciones que da fuerza al zouk como fenómeno musical radica en que forma parte de una propuesta basada en la tradición creole. El creole, como lenguaje utilizado para cantar el zouk, promueve fuertes lazos emotivos con el escucha, sobre todo, porque busca reinvidicar la identidad afrocreole y generar mayor respetabilidad hacia la lengua hablada por la mayoría de los pobladores. Sin embargo, los artistas del zouk eliminaron ciertos sonidos y buscaron un creole más suave que pudiese ser asimilado por el oído francés. Finalmente, muchos opinan que el zouk ha sacado a la población de la inercia, que provoca productividad en el trabajo, que forma parte del orgullo nacional por haber alcanzado el éxito mundial, y por haber entrado al mercado internacional. Y agregan que el zouk promueve el deseo de la nación de ser reconocida, así como de participar en el funcionamiento de las economías mundiales, asumiendo que, inevitablemente, las tradiciones locales y sus procesos creativos van a ser reformulados. Del Caribe hacia el mundo, el zouk es un verdadero ejemplo de cómo las identidades y las producciones culturales son redefinidas y reapropiadas por diferentes sectores del mundo globalizado, porque sin duda alguna, el zouk se integra a la globalidad reafirmando valores y tradiciones locales.
La mayoría de los comentarios están extraídos de un libro de la puertorriqueña Lara Ivette Lopez de Jesús “Encuentros sincopados . El caribe contemporáneo a traves de sus prácticas musicales” (Siglo XXI Editores 2003).
A lo largo del programa se escuchan interpretaciones de Jacob Desvarieux & Georges Decimus, Malavoi, Edith Lefel & Jean-Luc Alger, Batako, Gazoline, Zouk Machine y Kassav.
Es una realización de Jorge Laraia.