
Tras el dramático descubrimiento en Kenia de los cuerpos de más de 60 personas, presuntamente suicidadas por hambre, os hablamos sobre las sectas que aterrorizan África y el planeta.
La juventud africana es una bomba que hay que desactivar antes de que explote. El 64 % de los jóvenes cree que para lograr cambios son necesarias acciones de protesta no pacíficas, es decir, violentas.