
Las diferentes iglesias ven a África como un apoyo cada vez más importante para su posición global y están deseosas de hacer que su fe sea más relevante para los africanos.
La juventud africana es una bomba que hay que desactivar antes de que explote. El 64 % de los jóvenes cree que para lograr cambios son necesarias acciones de protesta no pacíficas, es decir, violentas.