
El FMI limpia la cara de sus recetas ultraliberales y sus programas de Ajuste Estructural, llevados a cabo mediante recortes del gasto público y privatizaciones aceleradas, y mejora la percepción (…)
La juventud africana es una bomba que hay que desactivar antes de que explote. El 64 % de los jóvenes cree que para lograr cambios son necesarias acciones de protesta no pacíficas, es decir, violentas.