Phil Ochs, un cantante estadounidense de música folk, emblema de los años setenta, decía que “en estos tiempos tan feos, la verdadera protesta es la belleza”. Una frase muy acertada que podría muy bien referirse a la Liberation Music Orchestra del contrabajista Charlie Haden, una big band alternativa que, además de hacer una música excelente, utiliza la belleza rara e incómoda del free jazz para protestar. Y dentro de toda la gran cantidad de grabaciones que realizó Haden a lo largo de su carrera, para esta hora seleccioné sólo temas que pertenecen a los únicos cuatro discos que grabó con esa especial agrupación en 41 años, ya que el primero titulado precisamente Liberation Music Orchestra fue editado en 1969.

10 de marzo de 2011
| Duración: 58:17

En 1969 la Guerra de Vietnam se encontraba en pleno apogeo. Fue entonces que Charlie Haden, el contrabajista del cuarteto de Ornette Coleman que reformó el jazz a finales de los cincuenta, funda la Liberation Music Orchestra y, con la colaboración primordial de la pianista, arreglista y compositora Carla Bley, graba la banda sonora de la disidencia. ¿Acaso pretendía cambiar el mundo sin palabras, con el mero empleo de armonías? Pongamos en duda ante los escépticos el potencial comercial de mezclar viejos himnos republicanos de tiempos de la Guerra Civil española con el free jazz. ¿Cabe imaginarse una big band postmoderna avanzando orgullosa por las listas de éxito al compás de El Quinto Regimiento, Los Cuatro Generales o Viva la Quince Brigada? En septiembre de 2006, Haden contó a Democracy Now! cómo se gestó semejante proyecto: “Me preocupaba lo que estaba sucediendo en el mundo a causa de la administración Nixon y la guerra de Vietnam, pensaba que tenía que hacer algo al respecto. Tenía un poco de música de la Guerra Civil española y empecé a pensar en que quizá podía hacer algo donde interpretar esas canciones de contenido político”. No resultó fácil que un sello discográfico se hiciera cargo de la grabación. Más sencillo fue conseguir interesar a un conjunto de músicos con los que Haden había tocado en el pasado para que integraran la primera formación de la Liberation Music Orchestra. En cuarenta años por sus filas han pasado diferentes intérpretes dirigidos siempre en lo musical por Carla Bley, como el Gato Barbieri, Don Cherry, Earl Gardner, Joe Lovano y Branford Marsalis entre otros, reunidos para giras y grabaciones esporádicas, cuando los acontecimientos despertaban la ira de su líder. Como los tres discos que editó después: la política exterior de Ronald Reagan en Centroamérica inspiró el álbum The Ballad of the Fallen (ECM) en 1982, Dream Keeper (Blue Note) apareció en 1990 con Sudáfrica y Sudamérica como trasfondo, y elegido como mejor disco de jazz del año por Down Beat Magazine, y finalmente Not In Our Name (Verve) en 2005 como reacción a la invasión de Iraq. En las notas de la cubierta de aquel primer disco de 1969, homónimo, para el sello Impulse! Haden escribió: “Después de que la plataforma minoritaria contra la guerra del Vietnam fuera derrotada en una votación en el Congreso Demócrata de Chicago de 1968, las delegaciones de California y Nueva York empezaron a cantar de forma espontánea como protesta We Shall Overcome (Venceremos), el himno del movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos, que se incluyó como última canción del disco. Incapaz de mantener el orden en la sala, se ordenó a la orquesta de la convención que sofocara los cantos. Entonces pudieron escucharse las patrióticas You’re a Grand Old Flag y Happy Days Are Here Again en un intento de extinguir We Shall Overcome. Para mí ésta es la historia, en términos musicales, de lo que sucede en la política de nuestro país”. En 1982 el bajista Charlie Haden volvió a reunir a la Liberation Music Orchestra para crear un álbum lleno de tristeza, belleza y cantos de libertad. Siempre con arreglos de Carla Bley y esta vez acompañados por Sharon Freeman, Mick Goodrick, Jack Jeffers, Michael Mantler, Don Cherry, Gary Valente, Steve Slagle, Jim Pepper, Paul Motian y Dewey Redman. Haden y Bley crean una suite de cantos de protesta de Latinomaerica y España, titulada "La balada de los caídos" en base a una canción salvadoreña encontrada en el cuerpo de un estudiante masacrado por la guardia civil. Desde las canciones catalanas "Els segadors" y "Y la santa espina" hasta la chilena "El pueblo unido" realizan un tributo furioso y catártico a los caídos en las luchas antifacistas, en un tono contemplativo y funesto de la obra que podría llevar a pensar que no se trata de jazz. Y en el 2004, en tiempos de Bush, la orquesta reapareció con un excepcional disco, Not in Our Name, tomándolo de una pancarta que vieron en Europa en contra de la guerra contra Irak. La orquesta volvió a salir a la luz en los días previos a la elección McCain-Obama, como modo de repudio al primero, ya que Haden comenzó el recital, con una cantidad de líneas anti-Bush-McCain y pro-Obama. Los temas del disco surgen fundamentalmente de compositores norteamericanos. Temas propios o de autores contemporáneos -uno de Ornette Coleman - y una joyita que gustará a los poperos: una versión de "This is not américa", compuesta e interpretada originalmente por David Bowie y Path Metheny para la banda sonora de la película "The falcon and the snowman", lanzada en castellano como El Juego del Halcón de 1985. En todos los casos, el refinamiento y la sutileza del líder del grupo ratifican que se trata, sobre todo, de una extraordinaria orquesta que sólo quiere dejar en claro sus motivaciones políticas, que nunca desplazan a la inalterable y muy alta calidad musical. Como expresa él mismo, Haden no cree en el arte por el arte, y la LMO sólo se reúne cuando ocurre algo en el mundo que despierta el enojo y la conciencia de su líder. Y por eso, en cuarenta años han grabado sólo cuatro discos. Al contrario de lo que sucede con casi todos los músicos y cantantes, para él la denuncia es una fuente de inspiración musical. Racismo, injusticia y opresión. Los sufrimientos de la gente son los mismos desde hace siglos y las canciones populares han tratado los mismos temas desde entonces. La LMO basa su repertorio en las canciones españolas de la guerra civil, los himnos revolucionarios sudamericanos y la música catalana y africana. Cuando se combinan esas melodías sencillas y honestas, con la atonalidad y el desenfreno del free jazz, resulta excepcional. En su último disco, Not In Our Name se suman las canciones tradicionales norteamericanas y los himnos patrióticos, para decir al mundo que no todos los estadounidenses apoyaban los abusos de George Bush. Las mismas canciones que han llevado a los hombres a la guerra, sirven ahora para lanzar al mundo un mensaje de justicia, dignidad y libertad. Porque sigue siendo cierto eso de que, en estos tiempos tan feos, la protesta es muy necesaria.
Comentarios basadis en un artículo de Patricia Godes publicado en www,laDinamo.org, y notas aparecidas en otros sitios como zonadejazz.com, musicadefondo.wordpress.com, y apoloybaco.com
Los temas que escuchamos pertenecen a los discos Liberation Music Orchestra, La balada de los caídos, Drem Keeper y No en nuestro nombre.
Es una realización de Jorge Laraia.

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