Lo más probable es que uno piense que una mezcla de jazz europeo, músicas árabe y española, tango, y rock de los setenta jamás podría funcionar. Pero alguien lo hace, y bien. Es este virtuoso excepcional del contrabajo de cinco cuerdas llamado Renaud García-Fons, que mueve el arco sobre su instrumento con la agilidad con la que un guitarrista flamenco mueve sus dedos, produciendo uno de los lenguajes más originales y seductores de los últimos tiempos. Hoy posiblemente el contrabajista más asombroso en el mundo, es conocido por su virtuosismo apabullante, su sentido melódico mediterráneo, y su sonido con arco parecido a una viola.

2 de septiembre de 2010
| Duración: 58:11

Todas las historias son casuales. En todas, lo más interesante es lo que podría haber sido de otra manera. Por ejemplo, si el niño Renaud García-Fons no hubiera sido hijo de un pintor, y si ese pintor no hubiera sido invitado a la inauguración de la muestra de un colega, o no hubiera decidido llevar con él a su hijo. Y si en esa inauguración no hubiera tocado el formidable contrabajista sirio François Rabath, que en Buenos Aires tuvo su momento de fama, dentro de un discreto mundo intelectual, cuando actuó como acompañante de Paco Ibáñez. De ser así, probablemente todo hubiera sido diferente y ese alumno de conservatorio, que entre los 12 y los 14 años formó grupos de rock y que había pasado por tempranos estudios de piano y guitarra clásica no se habría convertido, con el tiempo (o quizá sí, pero de otra manera), en una de las pocas figuras realmente originales que el jazz actual tiene para ofrecerle al mundo. En ese caso, Renaud García-Fons no sería el único músico actual capaz de producir una música en donde se mezclen el jazz, el flamenco, el tango, las nubas árabes, los ragas indios, los cortes abruptos y los ritmos intrincados del rock y el jazz-rock de los setenta, todo eso sumado a un virtuosismo descomunal en el manejo del contrabajo de cinco cuerdas, y a una capacidad inusual para armar grupos en los que todos sean capaces de mezclarse en la máxima de las armonías, y en la más singular de las bellezas. Su historia, además de las casualidades, pasa por sus estudios de armonía y composición, además de contrabajo, en el Conservatorio de París, por su aprendizaje junto a Rabbath, por sus trabajos –cuando tenía más o menos veinte años– con músicos de bebop como Kenny Clarke,y, en particular, en el Slow Club y en La Caveau de la Huchette, hasta que llegó a la Orchestre National de Jazz, que en ese momento dirigía Claude Barthélémy. Acompañante de la cantante flamenca Carmen Linares, de la argentina Silvana De Luigi (con la que hace tango junto a Jean Louis Martinier) y de la grecoparisina Angélique Ionatos, García-Fons tocó también junto al libanés Rabih Abou-Khalil (un músico de jazz excepcional que toca el oud, un antiguo laúd árabe) y junto al guitarrista Pedro Soler (con quien registró la Suite Andalouse, de donde escucharemos los próximos 2 temas). Además estudió durante dos años la vina (el sitar del sur de la India), adaptó ciertas cuestiones del toque (sobre todo en lo que hace a la variación microtonal de una nota) a su técnica de contrabajo, y estuvo en los dos últimos CDs de Cheb Mami. Y, más allá de los orígenes españoles que delata su primer apellido y que él se ocupa de reivindicar cada vez que puede, su estilo (sobre todo esa manera de apropiarse de las culturas más extrañas sin la menor culpa y ese gusto innato por lo exótico) es absolutamente francés o, mejor aún, parisino. “Hay puentes entre las músicas más diversas”, opina García-Fons. “En mi propia música yo no siento ninguna clase de limitaciones o de ataduras. Todo se conecta y la técnica es la que funciona como eslabón. Lo que viene primero es la idea musical. Y esa idea aparece, para mí, en una forma absolutamente ligada al instrumento. En un comienzo, pienso con el instrumento en la cabeza, y esa pequeña partícula que después va a ser desarrollada puede acercarse a cualquiera de los estilos que forman parte de mi propia tradición. He tocado flamenco, he tocado jazz, he tocado tango, he tocado música árabe y de la India. Todo eso forma parte de mí y cualquiera de esas cosas, o la mezcla de todas ellas, puede aparecer en cualquier momento.” Los comentarios del programa están basados en una nota de Charlotte Dillon y otra de Diego Fischerman publicada en el periódico argentino Pagina/12. En cuanto a la música los dos primeros temas del programa pertenecen al disco de Renaud Garcia Fons titulado Oriental Bass, editado por ENJA en 1997 y donde es acompañado por Jean-Louis Matinier en acordeón, y otros nueve músicos que van desde el clarinete hasta la percusión oriental. Lo siguieron dos temas del disco de François Rabat, Live Around the World (publicado en el 2005 por Eroica Classics), para terminar la primer parte del programa con un par de temas del disco Suite Andalouse (de 1994), donde Renaud Garcia Fons se une a Pedro Soler. Mientras que en la segunda media hora, los temas pertenecen al disco de Garcia Fons titulado La Linea del sur, del año 2009, donde es acompañado por Esperanza Fernández en voz, Kiko Ruiz (en guiutarra flamenca), David Venitucci (en acordeón) y Pascal Rollando (en bongos, djembe y percusión).
Es una realización de Jorge Laraia.

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