
Y en este último programa de la temporada les propongo conocer y compartir la acción de Calabriasona, un proyecto creado hace muy poco tiempo, dedicado a revitalizar y a difundir la música (…)
Wátina, el último disco de Andy Palacio & The Garifuna Collective, es algo así como la expresión de resistencia de un precario ecosistema cultural: el de los garífunas, los descendientes de esclavos africanos e indios caribes que se refugiaron en América Central. Una música sencilla, auténtica y emotiva de voces, guitarras y percusiones que surge como una forma de preservar el precario acervo cultural de este pueblo.
Lamentablemente, quien fuera considerado como una figura emblemática de la música garífuna y reconocido en Octubre de 2007 como "Artista de Paz" por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el guitarrista y cantante beliceño Andy Palacio, según un informe de la agencia Reuters, falleció a los 47 años, a causa de un ataque al corazón, el pasado 21 de enero. Su música, basada en los ritmos tradicionales de su comunidad y de su región, con mezcla de instrumentos modernos, llegó a ser representante mundial del sonido garífuna. Sus productores y amigos recuerdan que, en la cultura garífuna, la muerte de un ser querido es una oportunidad para celebrar su memoria, y es lo que de alguna manera intentamos hacer en esta hora de la otra música. Palacio cantaba en lengua garífuna y se desempeñaba como embajador cultural de la ex colonia británica, ya que no solo fue el músico más popular de Belice, sino que también fue un dedicado recopilador musical y cultural, comprometido profundamente con la preservación de la particular cultura garifuna. De su pueblo decía: “Somos descendientes de los indígenas caribes rojos y arawacos, mezclados con africanos que resistieron la esclavitud y el colonialismo en Las Antillas, principalmente de la isla San Vicente. Ésa fue la primera república garífuna. Después hubo guerras con los franceses e ingleses. El jefe garífuna Shattoyer fue asesinado en 1795. Luego fuimos desterrados y exiliados en Centroamérica, primero a Honduras, después a Nicaragua, Belice y Guatemala. En los cuatro países hay garífunas y también en Estados Unidos con las nuevas migraciones. Aún queda una comunidad de mi pueblo en San Vicente, pero ha perdido toda la cultura, sólo los exiliados mantenemos el idioma, la danza y la espiritualidad”. Reconocidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Educación (UNESCO) como obra maestra de la Herencia Oral de la Humanidad, los garífunas ya no son un pueblo olvidado, y con su aceptación como pueblo, se han reencontrado con sus raíces, con lo que su identidad se proyecta hacia el futuro.
Es una realizacion de Jorge Laraia.