
Y en este último programa de la temporada les propongo conocer y compartir la acción de Calabriasona, un proyecto creado hace muy poco tiempo, dedicado a revitalizar y a difundir la música (…)
El Islam y el Hip-hop parecen en las antípodas uno del otro. Es cierto que los musulmanes ortodoxos son generalmente suspicaces respecto a la cultura pop. Pero eso es especialmente verdadero con la variante del hip-hop estadounidense que celebra el materialismo y el sexo. A pesar de eso, las creencias musulmanas y la cultura moderna desde hace tiempo empezaron una variedad de nuevas simbiosis en numerosos lugares del mundo.
Desde Africa, donde el rap ha alcanzado una popularidad realmente importante entre los jóvenes, dice el áspero rapero senegalés Sister Fa: “La música estaba allí, en la época del profeta. Y los creyentes se unen durante la noche para cantar los himnos de alabanza a Allah”. Lo que quiere decir en otras palabras, que cree que la música y el Islam no son mutuamente excluyentes. La historia del Islam en el África es única, y se distingue de la práctica islámica en otros países árabes o en el sudeste asiático. Desde el siglo XII, las enseñanzas del profeta fueron extendidas al Sur del Sahara por los comerciantes árabes y los religiosos carismáticos. Los reinos islámicos tal como el imperio Songhaï fueron una resultante, dando nacimiento a ciudades como Tombuctú, que incluso en el Malí moderno conserva el fantasma de su última gloria. Los líderes religiosos conocidos como “morabitos” fundaron hermandades que siguen hoy desempeñando un papel importante en muchos países del África, que se convirtió así en un mosaico cultural, pero en todos ellos la religión desempeña a menudo un papel fundamental que unifica a la sociedad. Con todo, aunque la mayoría de las naciones de África adoptaron sistemas seculares después de la declaración de su independencia, la influencia de los grupos islámicos también se desarrolló en África proporcionalmente a los problemas endémicos y no resueltos, como la pobreza y el desempleo. Por otro lado, la música en África siempre ha tenido fuerte implicación con la religión. No es por lo tanto asombroso que muchos músicos encuentren en los temas religiosos su fuente de inspiración, y se consideran ellos mismos como autoridades morales. Como la salsa, el funk y el reggae que aparecieron antes que él, el rap es el más reciente fenómeno musical que se extendió por todo el continente. Su éxito al menos parcialmente se debe al hecho de que muchos africanos encuentran los ecos de sus propias tradiciones, en el arte moderno del “discurso” del rap, y no perciben este estilo musical como extranjero. Muchos raperos africanos caen en los prototipos formales del hip-hop refiriéndose a los modelos norteamericanos que se ven en TV, como los pantalones baggy, gorras de béisbol y zapatillas deportivas. En cambio musicalmente, se liberaron de esos ídolos, adaptando desde hace tiempo su propio estilo, en el que utilizan sus propias tradiciones e instrumentos como el kora o el djembé. Por todo esto, en África, el Islam y el rap forman parte de la cultura diaria que teje el vínculo social, y las dos esferas comenzaron a impregnarse una de otra.
A lo largo del programa se escuchan interpretaciones de Dj Nassib, H-kayne y Fnaire (de Marruecos), Intik y Lotfi Double Kanon (de Argelia), DAM (de Palestina), Native Deen y Soldier of Allah (de EEUU), Blakstone y Fun-da-mental (de Gran Bretaña). Los comentarios están extraidos de un artículo de Daniel Bax para Afrik.com y otro de Bouziane Daoudi, periodista del diario Libération (Francia).
Es una realización de Jorge Laraia.