
Y en este último programa de la temporada les propongo conocer y compartir la acción de Calabriasona, un proyecto creado hace muy poco tiempo, dedicado a revitalizar y a difundir la música (…)
Reconocido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993, el Día de la Libertad de Prensa conmemora el aniversario de la Declaración de Windhoek, un manifiesto de principios redactado por periodistas africanos en 1991 en el que se reclama una prensa libre, independiente y pluralista en ese continente y en el resto del mundo. La Declaración afirma que una prensa libre es esencial para garantizar la democracia y constituye un objetivo humano fundamental. Y a propósito de la libertad de prensa, hoy vamos a compartir música de Eritrea, la nación más joven de África pero con un triste record: es además la mayor cárcel del continente para los periodistas.
El Estado de Eritrea, que obtuvo la independencia en 1993, es un país al noreste de África. Ocupa 121.320 km2 y posee una extensa costa sobre el Mar Rojo. Tiene 4.900.000 habitantes, de los que cerca de medio millón viven en la capital, Asmara. Otras poblaciones importantes son Assab y Keren con 70.000 habitantes cada una, Las lenguas oficiales son el árabe y el tigriña, aunque actualmente se hablan muchas lenguas, la mayoría de las cuales provienen de dos grandes familias, la semítica y la cusita, y son habladas por las 9 etnias que conviven en este país. La historia moderna de Eritrea puede comenzar en 1869 cuando los italianos la ocupan y convierten en colonia, hasta la II Guerra Mundial, cuando tropas británicas ocuparon el territorio. En 1952, las Naciones Unidas decidieron federar Eritrea con Etiopía como solución de compromiso ante las reclamaciones para su anexión por parte de Etiopía y las demandas independentistas de Eritrea. Esto provocó una fuerte resistencia nacionalista de unos pueblos que se habían visto continuamente sujetos a una dominación colonial. El Frente de Liberación de Eritrea, fundado en 1958, propuso la lucha armada por la independencia del control etíope, lo que llevó a que la lucha contra Etiopía fuera larga y destructiva. Finalmente, Etiopía accedió a convocar un referéndum sobre la independencia celebrado en abril de 1993 y cuyo resultado fue casi unánime a favor de la independencia. Issaias Afewerki se convirtió en el presidente del nuevo Estado. El 28 de mayo de 1993, las Naciones Unidas admitieron formalmente el ingreso de Eritrea entre sus miembros, pero posteriormente, la vida política se endureció y surgieron varias organizaciones armadas opuestas al gobierno de carácter integrista y regional.
Hoy Eritrea vive una situación única en el mundo. En septiembre de 2001, y de un día para otro, el gobierno cerró todos los periódicos privados y encarceló a los principales periodistas, hundiendo al país en un largo silencio. Debido a ello, Eritrea es hoy el único país del continente africano, y uno de pocos del planeta, en que solo tiene derecho a publicarse la prensa gubernamental. Al menos catorce profesionales de la prensa se encuentran encarcelados en condiciones muy difíciles. Las autoridades no facilitan ninguna información sobre ellos, ni se conocen oficialmente los lugares, ni las condiciones de su detención. En varias ocasiones, algunos miembros del gobierno de Asmara o del partido en el poder han calificado a los periodistas encarcelados de "traidores a la nación", pero no se ha hecho pública ninguna acusación oficial contra ellos. Además, desde hace tres años, ningún periodista extranjero está presente en Eritrea. A principios de septiembre de 2004, Jonah Fisher, corresponsal de la BBC y último periodista extranjero en Asmara, fue expulsado después de que el Ministro de Interior le criticara públicamente, y de que inesperadamente le suprimieran su acreditación.
Con motivo de la Cumbre de la Unión Africana, que se celebró del 31 de enero al 2 de febrero de 2008, Reporteros sin Fronteras recomendó que los Jefes de Estado del continente no pueden ignorar que el gobierno eritreo es de una crueldad inaudita con todos cuantos considera potencialmente peligrosos para su supervivencia.
Y solicitó además, a los Jefes de Estado de la UA y de las grandes democracias que convoquen al Embajador de Eritrea en sus países respectivos, para manifestarle su indignación ante el inhumano trato que se da a los presos políticos, y pedir su libertad. Las cancillerías de la UA y de los demás Estados democráticos deberían exigir también que cese la extorsión organizada por las embajadas eritreas, para financiar al gobierno de Asmara. En efecto, todos cuantos viven en la diáspora están obligados a pagar al menos el 2% de sus ingresos a la Embajada de Eritrea en el país de residencia, y de no hacerlo se les prohíbe regresar a su tierra natal y poseer en ella cualquier bien, o enviar paquetes. Por último, sugirió a la Unión Europea que proceda a imponer sanciones individuales a los principales responsables de la represión, y de los campos de prisioneros.
A lo largo del programa se difunden temas interpretados por varios musicos de Eritrea: Helen Meles, Beyene Habte, Abraham Afewerki, Halewatki, Sami Berhane y Faytinga.
Idea y conducción de Jorge Laraia.