
Y en este último programa de la temporada les propongo conocer y compartir la acción de Calabriasona, un proyecto creado hace muy poco tiempo, dedicado a revitalizar y a difundir la música (…)
"Siempre que haya alguien luchando por ser libre, mira en sus ojos, madre, y me verás reflejado en ellos". Una frase que sintetiza el carácter indómito del gran folklorista estadounidense, Pete Seeger, nacido a finales de la I Guerra Mundial y testigo de los grandes acontecimientos de su país, de los que no se limitó a ser espectador, sino activista musical a favor de los Derechos Humanos, la paz, las reivindicaciones obreras, la preservación del medio ambiente y, sobre todo, un profundo investigador de la inmensa riqueza musical de ese extenso territorio llamado Estados Unidos. Su pensamiento, su actitud vital y sus canciones van de la misma mano.
Pocos medios de comunicación se dedican a recordar el perfil de este defensor de los derechos y la cultura común llamado Pete Seeger, y a difundir sus canciones, cuando una de sus facetas más admirables es el amor a las expresiones más humildes de la música popular, sobre todo si se tiene en cuenta que, por tradición familiar, él pertenecía a la música culta. Fue uno de los responsables del Festival Folk de Newport y ha pasado a los anales del anti-rockismo cuando desenchufó la corriente en el concierto en el que Bob Dylan decidió cambiar la guitarra acústica por la eléctrica. Como artista, prefiere la sencillez y es un intérprete lleno de energía y vitalidad contagiosa. Ha sido siempre un buen compañero, ayudando a propios y extraños, y es una persona llena de dignidad y sabiduría, ya que nunca ha caído en la demagogia barata, y sus méritos son incontables. Pero, en el siglo XXI, las camisetas del Che Guevara se han convertido en high fashion y el número uno del rock comercial americano utiliza las canciones de Pete Seeger para jugar al héroe de plexiglás. Mientras, el Río Hudson y las costas valencianas se pudren lentamente, en Bagdad las gentes mueren como moscas y más de la mitad de la humanidad tiene hambre. ¿Significará esto que la carrera de Pete Seeger ha sido inútil?. Seguro que no. Porquesi algo caracteriza a Pete Seeger es la esperanza, la confianza en el ser humano, convicción que subyace en All my children of the sun, una canción escrita por Pete Seeger a propósito de todos aquellos que no se callan al toparse con una injusticia, sobre todo cuando aún no se ha visto por los demás como tal. Puede parecer inútil, si bien una vez más aflora la parábola del Nuevo Testamento: "El sembrador esparce semillas. Algunas semillas caen en el sendero y son aplastadas, y no crecen. Algunas caen sobre las rocas, y no crecen. Pero algunas caen sobre suelo sin cultivar y crecen, y se multiplican por miles. ¿Quién sabe dónde, algunas de esas pequeñas cosas que han hecho puede producir resultados años más tarde, resultados con los que nunca soñaste?". Pete Seeger es, sin dudas, un optimista del alma humana. Por eso dijo: “Necesitamos acciones inmediatas contra las guerras en marcha, contra el calentamiento global y otros problemas extendidos por el mundo. Porque lo último que se pierde es la esperanza: "Cuando alguien me dice que no hay esperanza, yo les contesto: alguna vez pensaste que el presidente Nixon abandonaría su puesto tras el caso Watergate; esperabas que el Pentágono abandonara Vietnam como lo hizo; creíste que caería el muro de Berlín pacíficamente, como así ocurrió; pensaste en que Nelson Mandela saldría de prisión y sería presidente de Sudáfrica... Asíque no estés tan seguro de que no hay esperanza". Y punto final para un músico que requiere comentarios y comentarios. Punto, y seguido con la canción que en los últimos años más ha tocado, Turn, turn, turn, que alcanzó estatus de clásico en las voces y arreglos de The Birds, e incluida en la película Forest Gump. La letra dice "A medida que envejezco, más me doy cuenta de cómo lo malo y lo bueno están entrelazados en este mundo, y todo lo que tú puedes hacer es reír. O cantar Turn, turn, turn (gira, gira, gira), y señalar que lo que es correcto en un tiempo puede no serlo en otro".
Los comentarios están extraídos de dos artículos: uno de Fernando Blanco para la revista madrileña Pueblos, publicado en junio pasado, y otro de Patricia Godes para la revista española La Dinamo.
Es una realización de Jorge Laraia.