
Y en este último programa de la temporada les propongo conocer y compartir la acción de Calabriasona, un proyecto creado hace muy poco tiempo, dedicado a revitalizar y a difundir la música (…)
Para mucha gente, Pascal Comelade es "aquel músico loco que toca con instrumentos de juguete". Aun así, en realidad lo que hace es, por un lado, usar juguetes como instrumentos, y por otro tocar pianos y guitarras reducidos, no realmente juguetes. Es un músico inclasificable y genio de la manipulación sonora, que posee una personalidad que se basa en la paradoja, que busca destruir las fronteras musicales, acercando lo primitivo a la vanguardia, solapando lo popular y lo avantgarde; fusionando, en definitiva, mil y una referencias de una manera bruta y natural en lo que él mismo ha venido a denominar como su propia "esquizofrenia musical".
Pascal Comelade es un músico difícil de definir. Es compositor y multiinstrumentista y sus obras son a menudo muy cortas, de 2 o 3 minutos, y casi siempre instrumentales. De él se ha llegado a decir que es un rocker ultra minimalista o un clásico post-moderno. Hace música de vanguardia sin olvidar las raíces, y durante toda su vida se ha mantenido alejado de los dictados de la industria musical y de su parafernalia mediática, sin manager y autoproduciéndose su música. Disfruta de un gran reconocimiento en Francia y en Japón. Ha colaborado con infinidad de músicos, como, a nivel catalán Toti Soler y Gerard Jacquet y a nivel internacional PJ Harvey y Robert Wyatt . También, ha hecho varias bandas sonoras, especialmente para películas francesas, y música para danza y teatro. En definitiva, un music hall minimalista, ecléctico, un mundo compuesto por un tímido nacido para el arrojo.
En los años 60 la manipulación de la electrónica partió de los cacharros, de los juguetes, y con el tiempo ésta se convirtió en todo un arte: la música de juguete. Pascal Comelade lleva más de veinte años experimentando con los juguetes como instrumento sonoro y cromático, y dice "una de las características que adoro de los instrumentos de juguete, es que siempre tienen un sonido diferente. Dependiendo del tamaño, el material o la forma, adquieren muchos tonos diferenciados entre sí". El descubrimiento de la pieza “Music for Amplified Toy Pianos”, compuesta en 1960 por John Cage y un breve y casual encuentro con él, le hizo entrever el mundo de la Anarquía sonora, las posibilidades directas de otras instrumentaciones; entonces, terminará con la función pseudolúdica de los instrumentos de juguete, y desde ese momento los considerará instrumentos de música con todas las de la ley. Junto a sus juguetes musicales, y con los verdaderos, Comelade ostenta una larga carrera como compositor en la que incluso artistas de la talla de Goran Bregovic han querido colaborar en su irónica visión de la música contemporánea.
Cuando después de muchos años de investigación y búsquedas, Comelade decidió dar un giro a su carrera musical desde una perspectiva primitivista, se basó en el folclore catalán que le era más cercano, al que le añadía diversos elementos cultos, alternativos y populares, sin distinción alguna. Pero es en ese momento cuando decide, por una parte ampliar su referencia base a todos los sonidos de las regiones mediterráneas, y por otra limitar las referencias externas, con la ambiciosa propuesta de regenerar la música mediterránea a golpe de imaginación y talento. Una muestra de esta etapa es Traffic d’Abstraction (1993), un disco lleno de color al que varias publicaciones lo escogen como uno de los mejores discos del año y la Academia Francesa de la Música lo elige como el Mejor Álbum Instrumental de 1993. Un par de años después, Comelade vuelve a la carga con nuevas fuerzas y publica El Cabaret Galáctico, que aún hoy es considerado por muchos aficionados como "el disco" de Pascal Comelade.
Es una realización de Jorge Laraia.