
Y en este último programa de la temporada les propongo conocer y compartir la acción de Calabriasona, un proyecto creado hace muy poco tiempo, dedicado a revitalizar y a difundir la música (…)
Si hay un país que pueda identificarse con los conceptos de espiritualidad y autoconocimiento, éste es, sin duda, la India. Dentro de este patrimonio, los cuentos clásicos son en sí mismos un cuerpo de transmisión de enseñanza que nace de un proceso de destilación que los libera tanto del discurso religioso como del contenido dogmático. Su mensaje sencillo y sin artificio convierte estas narraciones en una fuente de reflexión que permite acceder a comprensiones muy sutiles y enriquecedoras para el quehacer cotidiano.
Los cuentos que hoy nos van a acompañar, pertenecen a una recopilación de cuentos de la India, donde religiones antiquísimas y diversas han dejado huella con el paso del tiempo. No se concibe este país sin la enorme herencia espiritual que posee y su larga tradición de "maestros " buscadores de la verdad, todo ello transmitido en forma de cuentos con un comentario final que resume el mensaje interior.
Uno de los cuentos dice: Era una niña de ojos grandes como lunas, con la sonrisa suave del amanecer. Huérfana siempre desde que ella recordara, se había asociado a un acróbata con el que recorría, de aquí para allá, los pueblos hospitalarios de la India. Ambos se habían especializado en un número circense que consistía en que la niña trepaba por un largo palo que el hombre sostenía sobre sus hombros, en una prueba no exenta de riesgos. Por eso, el hombre le indicó a la niña: Amiguita, para evitar que pueda ocurrirnos un accidente, lo mejor será que, mientras hacemos nuestro número, yo me ocupe de lo que tú estás haciendo y tú de lo que estoy haciendo yo. De ese modo no correremos peligro, pequeña. Pero la niña, clavando sus ojos enormes y expresivos en los de su compañero, replicó: No, Babu, eso no es lo acertado. Yo me ocuparé de mí y tú te ocuparás de ti, y así, estando cada uno muy pendiente de lo que uno mismo hace, evitaremos cualquier accidente. El Maestro dice: Permanece vigilante de ti y libra tus propias batallas en lugar de intervenir en las de otros. Atento de ti mismo, así avanzarás seguro por la vía hacia la Liberación definitiva. Y otro cuenta que: Era un discípulo honesto. Moraba en su corazón el afán de perfeccionamiento. Un anochecer, cuando las chicharras quebraban el silencio de la tarde, acudió a la modesta casita de un yogui y llamó a la puerta. ¿Quién es? -preguntó el yogui. Soy yo, respetado maestro. He venido para que me proporciones instrucción espiritual. No estás lo suficientemente maduro -replicó el yogui sin abrir la puerta-. Retírate un año a una cueva y medita. Medita sin descanso. Luego, regresa y te daré instrucción. Al principio, el discípulo se desanimó, pero era un verdadero buscador, de esos que no ceden en su empeño y rastrean la verdad aun a riesgo de su vida. Así que obedeció al yogui. Buscó una cueva en la falda de la montaña y durante un año se sumió en meditación profunda. Aprendió a estar consigo mismo; se ejercitó en el Ser. Vinieron las lluvias del monzón. Por ellas supo el discípulo que había transcurrido un año desde que llegara a la cueva. Abandonó la misma y se puso en marcha hacia la casita del maestro. Llamó a la puerta. ¿Quién es? -preguntó el yogui. Soy tú -repuso el discípulo.-Si es así -dijo el yogui-, entra. No había lugar en esta casa para dos yoes. El Maestro dice: Más allá de la mente y el pensamiento está el Ser. Y en el Ser todos los seres.
Los cuentos que acompañan este programa pertenecen a una colección de relatos breves contenidos en el libro “101 cuentos clásicos de la India la tradición de un legado espiritual” publicado por la Editorial española EDAF en el año 1994, y se trata de una recopilación de narraciones llevada a cabo por Ramiro Calle, uno de los más prolíficos orientalistas españoles. La música está interpretada por Ashwini Bhide, Hariprasad Chaurasia, Lakshminarayana, Sudh Ragunathan, Vishwa Mohan Bhatt & Ronu Majumdar, Ravi Shankar, Ustad Imrat Khan, Ramnad Krishnan, Sheila Chandra y Veena Dahasrabuddhe.
Es una realización de Jorge Laraia