
Y en este último programa de la temporada les propongo conocer y compartir la acción de Calabriasona, un proyecto creado hace muy poco tiempo, dedicado a revitalizar y a difundir la música (…)
El Klezmer, esa música de la cultura "ídish", brotó en las aldeas judías de Europa centro-oriental. Combinaba ritmos, melodías, trinos, disonancias, armonías y explosiones de una vida marcada por agudos contrastes de tragedia y esperanza. Los músicos ambulantes eran una renovada versión de los trovadores que, esta vez, no ingresaban en palacios ni tocaban para gente rica y poderosa. Volaban por sobre los tejados para expresar la tristeza de los pobres y perseguidos. Y también para transformarla mágicamente en una irrefrenable oleada de júbilo.
La palabra Klezmer proviene del yiddish, como conjunción de la palabra "kli" asociada a "instrumento, herramienta o recipiente" y la palabra "zemer" al "canto, el sonido y la alabanza". Originalmente el término klezmer se refería a los instrumentos musicales con los que se interpretaba esta música, sin embargo, más tarde se extendió tanto al género como a los músicos en sí mismos, que hoy son llamados klezmorim. A lo largo de la historia judía la música siempre tuvo un papel predominante. La Torá, palabra hebrea que significa enseñanza, instrucción, o más específicamente ley; y que abarca los cinco primeros libros de la Biblia (que para los cristianos se llama Pentateuco), no se lee, sino que se "canta". Las fiestas y los entierros eran acompañados con cánticos, y los rabinos supieron mantener la tradición de la música en todos los templos y oficios religiosos. Luego de la destrucción del Segundo Templo de Jerusalem, los judíos continuaron con esta tradición en el exilio, llamado "diáspora". El klezmer es fácilmente reconocible por sus características melodías expresivas, con reminiscencias de la voz humana, con la incorporación de risas, llantos y gritos. Si bien no se tiene un registro muy preciso, la Música Klezmer nace muy poco después de comenzado el Segundo Milenio. Al principio los músicos recorrían grandes extensiones como artistas ambulantes, desplazándose de aldea en aldea y realizando actuaciones en tabernas, en la calle, en teatros, en casamientos tanto judíos como cristianos y en fiestas familiares. De estas circunstancias surge el músico ambulante y ocasional, que anima la fiesta del pueblo arrancando unas notas que a algunos pueden parecer nostálgicas, y que por el contrario, son la máxima expresión de la alegría por la vida, como lo atestiguan los nombres de algunos estilos, como el freilaj (alegre). Los klezmorim se reunían y formaban pequeñas orquestas con instrumentos muy variados. A veces les acompañaba un marshalik (cómico) o un cantante de temas populares interpretados en lengua ídish. Estos mismos cantantes y contadores de cuentos sentarían la base para la formación de un incipiente teatro judío. En un principio, cantantes e instrumentistas coincidían en la misma persona. Este tipo de expresión es la que llegó al continente americano con los inmigrantes judíos. Consecuente con su pasado, una vez más la música klezmer fusionó rasgos locales, y la Argentina no fue la excepción. Entre las tantas corrientes inmigratorias que llegaron a nuestro país a finales del siglo XIX y comienzos del XX se encuentran los judíos europeos, quienes se asentaron en un principio en zonas rurales. Como todos los pueblos que recalaron en estas latitudes, trajeron sus costumbres y su cultura a cuestas y se integraron al mosaico que conforma nuestro país. Una parte fundamental de esa cultura es, desde luego, su música, que hoy en día, conocemos popularmente como música "klezmer". Y uno de esos pequeños pueblos donde se radicaron se llama Basavilbaso, en la provincia de Entre Ríos, a unos 370 kms. al norte de Buenos Aires, y que hoy cuenta con un poco más de 10.000 habitantes. Allí llegaron hace un siglo, los primeros inmigrantes judíos, e hicieron una de las más importantes colonias agrícolas socialistas de la Argentina, al traer consigo un modelo de trabajo de cooperativismo. Actualmente, hablar de música klezmer en nuestro país equivale a remitirse al dúo que conforman Marcelo Moguilevsky y César Lerner. De trascendencia internacional, este dúo sorprende tanto al cultor de música judía como al neófito que se acerca a esta propuesta musical. A través de sus álbumes Klezmer en Buenos Aires (1997), Basavilbaso (1999), Shtil (2001), Sobreviviente (2003) fueron granjeándose la admiración de un público cada vez más numeroso.
Parte de la información está extraída del sitio www.klezfiesta.com.ar, y de un reportaje realizado por Geraldine Lublin y Walter Ariel Brooks para Sitio al Margen.
A lo largo del programa se escuchan, en la primer parte, temas pertenecientes al disco The Rouge Guide of Klezmer editado por World Music Network en 2000, y la segunda media hora al dúo argentino conformado por Marcelo Moguilevsky y César Lerner, y mayormente, a su disco Basavilbaso.
Es una realización de Jorge Laraia.