
Y en este último programa de la temporada les propongo conocer y compartir la acción de Calabriasona, un proyecto creado hace muy poco tiempo, dedicado a revitalizar y a difundir la música (…)
En algunas zonas de América existen manifestaciones religiosas que nacen del sincretismo entre el cristianismo y los cultos africanos de los esclavos que utilizaron los colonizadores en sus campos. América fue la intermediaria entre Europa y esos cultos africanos. Detrás de ese viaje de ida y vuelta, hay una terrible historia en la que muchos seres humanos fueron cazados como animales, vendidos como objetos y maltratados. Pero a pesar de todo, trajeron y mantienen sus creencias.
En América, los colonizadores europeos emplearon muchos esclavos africanos para cultivar los campos y trabajar en las minas, en las faenas más duras y peligrosas. Los esclavos africanos mantuvieron como pudieron las religiones de su lugar de origen, para no perder completamente sus señas de identidad, aunque, para no ser perseguidos por sus creencias, se bautizaron y aceptaron el culto católico a las vírgenes y a los santos. Pero tras las imágenes de los santos, veían también a sus dioses ancestrales. Después de la misa católica, continuaban con ceremonias en las que el baile y la música les ponían en contacto con los dioses africanos de sus antepasados. Muchos esclavos fueron capturados en las zonas de poblamiento yoruba en África central. De ahí que los nombres de los orishas, los dioses yoruba, sean conocidos en muchos de los cultos afroamericanos. Los yorubas vivían en lo que se conoce hoy como Nigeria, a lo largo del río Níger. En un tiempo tuvieron una poderosa y compleja estructura organizada en una serie de reinos, de ellos el más importante era Benin, y este duró cerca de doce siglos.
Se habla de la creación del mundo y de la participación de los orishas. De ahí que ellos son los emisarios de Olofi o Dios Omnipotente que gobierna las fuerzas de la naturaleza y los asuntos de la humanidad. Son reconocidos a través de sus diferentes números y colores, cada uno tiene sus comidas favoritas que las reciben en forma de ofrendas y regalos. Al igual que en otras religiones poseen un texto sagrado, la Regla de Ifá, que representa el pensamiento filosófico por excelencia. Por analogía con el catolicismo, es su Biblia. Sin embargo, ella no se encuentra en manuales ni libros, pues se transmite exclusivamente por vía oral. Sus creyentes deben cumplir lo que se denominan los 16 mandamientos o leyes de Ifá. Para ellos se deben mantener limpios los instrumentos sagrados y el templo. No se puede mentir ni hacer ritos desconocidos o engañar, tampoco llevar a las personas por vías falsas, ni pretender ser sabio. Es importante la humildad, repudian la falsedad y están en contra de romper tabúes. El respeto a los más débiles, a las leyes morales, al amigo, a los mayores, a las jerarquías y a los secretos son principios fundamentales. Las deidades yorubas, los orishas son varios y sus nombres son fáciles de reconocer por los hablantes de la lengua yoruba contemporánea del África occidental. También son focos de una iconografía pintoresca de objetos simbólicos. Orula se relaciona con la sabiduría y Argayú Sola con las entrañas de la tierra, este último es el padre de Changó: dios del fuego, el trueno, la guerra y los tambores. Por su parte siempre se cuenta para la cura de todas las enfermedades con Babalú Ayé. Se denomina al mundo de los espíritus y de los muertos espiritualizados con Eggun. El guardián de las puertas, los caminos y las encrucijadas es Eleguá. Obatalá es el orisha del cielo y de la tierra. Así como Oggún es el de la guerra, la forja y el hierro. El dueño del monte, las yerbas y la medicina es Osaín. Oshún tiene que ver con los ríos, los placeres y el amor, se identifica con la Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba. Oyá es la dueña de las centellas, los vientos, las tempestades y guardiana de la puerta delantera del cementerio. Por su parte Yemanjá es el orisha del mar. Famosa en todo Brasil, Cuba y Uruguay por los ceremoniales que se le dedican. Yemanjá, representa perfectamente a la matrona de formas opulentas, senos grandes y una inmensa prole -quince hijos, si se suman todas las leyendas. Su nombre significa: Iyá Mo Eyá, Madre de los Peces. Esto mismo podría significar también, “Madre de todos los seres vivientes”.
Los comentarios están basados en notas de Dayana Linz, de un editorial de Susana Andrade para el diario uruguayo la republica y otra de Dinah para Quilombo, una revista argentina de cultura afro.
La música nos llegó desde Mexico (Los Folkloristas), de Cuba (Merceditas Valdés, el dúo Celina y Reutilio, Celia Cruz, y el Conjunto Folklórico Nacional de Cuba), de Puerto Rico (Willie Colón y Hector Lavoe), de Venezuela (Grupo Madera), de Brasil (Baden Powell con Vinicius de Moraes, Virginia Rodrigues, y Jorge Amado con Egberto Gismonti), de Uruguay (Jorge Drexler) y de Argentina (Pae Carlos de Ode).
Es una realización de Jorge Laraia.