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La realidad de Mali, donde también los músicos resisten la guerra que han iniciado los extremistas en el norte de ese país

28 de febrero de 2013. "Salvo por el nombre geográfico, África no existe", decía Ryszard Kapucinski. “el periodista más grande del siglo XX”, en palabras de García Márquez. Y sí, desde Europa y América, acostumbramos a simplificar su realidad hasta hacerla una y pobre, catastrófica y dependiente. Pero África es un continente: 55 países, mil millones de personas, multiplicidad de mundos, etnias, voces, culturas...y guerras. Guerras que muchas veces pasan totalmente desapercibidas en los medios occidentales. Quizás sólo alguna pequeña referencia marginal. Pero que en general no pone en su verdadera dimensión el horror de esas guerras, donde con palos, machetes y armas de fuego se enfrentan ferozmente distintas etnias. Hoy, una de las guerras donde se ha puesto mayor foco de atención es la que por estos días se está librando en Mali, donde además, el extremismo está apagando la música.



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Producción: Radio Calf-Universidad FM 103.7   |   Duración aproximada: 58:19

"La paz". "La paz en Malí. La paz en Níger. La paz, aquí y allá; en todo el mundo...". Estas fueron casi las primeras palabras que se escucharon en boca de la cantante Oumou Sangaré, con la que abrimos el programa, en cuanto la periodista subió a su coche en la capital de Malí, Bamako. Pero ella estaba entusiasmada y es muy valioso tal cual es: un grito de protesta espontáneo ante la amenaza que se respiraba en el país, desde que los islamistas ocuparan el Norte; desde que en ese gran espacio desértico y escénico, y ya de por sí frágil, que es el Norte, se empezaran a mezclar viejas reivindicaciones territoriales de los grupos independentistas tuareg, con muchos otros intereses, incluidos los afanes terroristas de Al Qaeda. He aquí las claves de este conflicto desde que, hace poco más de un año, los rebeldes tuareg del laico e independentista Movimiento Nacional de Liberación del Azawad atacaran la ciudad de Ménaka, y a ellos se sumaron centenares de combatientes emigrados a Libia (que tras el triunfo de la primavera árabe regresaron cargados de armamento), los islamistas de Ansar Dine, los grupos extremistas de Al Qaeda del Magreb y su escisión, el Muyao. Según un último cable de la Agencia AFP, a pesar de que Gao, la ciudad más importante del norte del país, fue liberada recientemente por militares del gobierno y franceses, de grupos islamistas que la controlaban, un comando de islamistas se enfrentó el pasado 11 de febrero a soldados malíes en el centro de Gao, en el primer ataque contra esta ciudad. Los islamistas armados, expulsados de las ciudades del norte de Mali que ocupaban desde hacía cerca de diez meses, multiplicaron en los últimos días sus acciones en forma de atentados suicidas, colocación de minas en las carreteras y guerrilla urbana. “En cuanto sales unos kilómetros de Gao, es peligroso, te pueden disparar”, confió un oficial mali. Según fuentes militares de Francia y Mali, muchos de los pueblos que rodean a Gao apoyan la causa de los islamistas. Las protestas contra los vientos de sharia y represión en el horizonte maliense brotaron desde el principio. Músicos, artistas, el mundo de la cultura y la ciudadanía en general clamaron en contra. Y se han incrementado en los últimos meses, según los guerreros de Ansar Dine y del Muyao han ido bajando hacia el Sur. Sobre todo, cuando saltó la noticia de la destrucción de los mausoleos de Tombuctú. El patrimonio histórico de Malí. Y la prohibición de la música. El periodista José Naranjo, que ahora está intentando acercarse lo más posible a la zona del conflicto, lo contaba cuando visitó Mopti en julio pasado, en un artículo titulado Mopti, la última frontera. Y del que muchos medios se han hecho eco. En Voices of America, Heather Maxwell, que produce el espacio radiofónico Music Time in Africa (muy premiado y muy recomendable), se ocupó del drama musical en Malí. Con ella hablaba Mamaou Daffe, fundador y director del Festival sur le Niger, uno de los más grandes. Él era una de las pocas voces optimistas, pues comentaba el rol que jugaría la música en la reconstrucción, cuando todo volviera a la normalidad. Por su parte, el periódico inglés The Guardian se ocupó del silencio de la música en octubre pasado, titulando una nota con: Mali: sin ritmo ni razón los militantes declaran la guerra a la música. "La música es nuestro petróleo, regula nuestra vida cotidiana", confesaba Toumani Diabaté, el genio de la kora, que colaboró con Damon Albarn y Björk, entre otros. Cuando los islamistas se encontraban a una distancia de apenas 400 kilómetros de Bamako, en Diabali, el miedo que antaño se respiraba en el ambiente, ahora se convirtió en horror. El estado de emergencia ha sido instaurado en todo el país. Y se ha pedido ayuda logística a organizaciones y ONGs. Mucha gente está abandonando el territorio. Y la organización CEAR en España ha lanzado un comunicado pidiendo al Gobierno que garantice la protección a los refugiados malienses. Respecto a lo musical, el crítico Diego Manrique apuntaba ya en diciembre en el periódico El País, cuán difícil era la situación para cualquier artista en un artículo de título ilustrativo: Mala suerte si eres músico. Las reacciones de muchos de ellos fueron recogidas también por la BBC a lo largo de los meses, destacando cómo todo Malí estaba contra de los islamistas. El primer día de este enero de 2013, African Rewiew ofreció artículo resumen del año con conclusión triste: 2012, cuando la música maliense fue atacada, así se titulaba. Cuentan en él: "La sede del festival del Desierto fue saqueada y el equipo, robado. Otros festivales en el Norte, como el de Essakane o los de Gao, se han visto afectados por la prohibición de la música. En el sur, la crisis económica ha obligado a cerrar clubes y los turistas no vienen. El L’Diplomat, donde Toumani Diabate solía tocar, ha enmudecido. Hay menos música en vivo en Bamako, menos dinero para contratar a los músicos... Malí cuenta con algunos de los mejores instrumentistas de kora, Sidiki Diabaté, su hijo Toumani Diabaté y Batourou Sekou Kouyaté. El ngoni, un cruce entre una guitarra y laúd ha sido popularizado por músicos como Tidane Kone, el fundador de la Rail Band, una de las bandas dominantes de la década de 1970 en Malí. Desde finales de 1980, los ritmos Wassoulou han brotado como uno de los principales estilos de Malí, en sustitución a la era de las plegarias. Ahora, la música ha pasado a la clandestinidad en el norte de Mali. El edicto de los islamistas, no obstante, ha sido desafiado por músicos como Baba Salah, oriundo de Gao, que ha seguido haciendo música e incluso ha hecho públicas sus críticas a la sharia. Y para terminar, como otra acción contra esta guerra, se está organizando la filmación de una película, como una llamada a los ciudadanos comunes de todo el mundo para ayudar a mejorar las condiciones de vida del pueblo de Malí y el Sahel. La película es también una celebración de la obra arriesgando la vida de los músicos locales que son la voz de los sin voz, contando la historia de los refugiados, los desplazados internos y las personas que viven en las zonas afectadas por el conflicto. Sahel Calling será filmada en febrero de 2013, y seguirá a los músicos en sus vidas diarias, y en sus visitas a los campamentos de refugiados y personas internamente desplazadas. El trabajo de estos músicos es especialmente destacado, ya que en el norte de Malí, varios grupos armados opuestos han prohibido la creación y el disfrute de la música, que ha ahogado a muchos músicos en el silencio por miedo a la amputación, la ejecución y las repercusiones para sus familias. Sahel Calling se estrenará a nivel mundial, de forma gratuita, en junio de 2013 y es totalmente sin fines de lucro. Articulo de Lola Huete Machado, redactora del periódico español El País, y del sitio Sahel Calling. Y durante esta hora escuchamos interpretaciones de distintos músicos de Malí, alzando su voz contra esta guerra, como Oumou Sangare, Ali Farka Toure y Toumani Diabate, Fatoumata Diawara, Khaira Arby Kiss Diouara, Afel Bocum y Alkibar, Les Sofas de la Republique, Baba Salah, Nahawa Doumbia, y Tidjani Koné. Y a principios de este año, llegó esta otra iniciativa. La cantante Fatoumata Diawara ha unido en una canción, titulada "La paz" (Mali-ko), prácticamente a todos los cantantes malienses en un grito de socorro por la situación. En respuesta a la situación en Malí se han reunido más de 40 de los músicos más reconocidos del país para grabar un video y la canción llamando a la paz. El grupo colectivamente llamado "Voces Unidas por Malí” incluye Amadou y Mariam, Oumou Sangare, Bassekou Kouyate, Vieux Farka Toure, Djelimady Tounkara, Toumani Diabate, Arby Khaira, Kasse Mady Diabate, Salah Baba, Afel Bocoum, Jah Tiken, Amkoullel y Habib Koite entre muchos otros. Es una realización de Jorge Laraia.

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