
La coyuntura de crisis arrancó con fuerza en el año 2009. Para los estados el comienzo de la crisis supuso la escasez de liquidez para hacer frente a sus gastos corrientes y la necesidad de (…)
Al hilo de la pasada ronda electoral de primeros de diciembre la plaza Tahrir volvió a convertirse en el epicentro simbólico de la revuelta en Egipto. Allí tuvieron lugar sucesivas batallas en las que perdieron la vida decenas de personas a manos de un gobierno ilegítimo y su odiado Ministerio de Interior.
A pesar de la caída de Mubarak, a día de hoy continúa vigente la ley de emergencia que se reactivó en los ochenta dando carta blanca a las autoridades armadas para ejercer detenciones indiscriminadas sin tener que rendir cuentas a nadie. Las torturas están a la orden del día y hay más de 12.000 detenidos a la espera de juicios militares.
Al grito de pan, libertad e igualdad social los cairotas volvieron a tomar la plaza y las calles aledañas donde resistieron con su presencia multitudinaria frente a la violencia desatada por policías y militares.
Las balas, los gases lacrimógenos, las porras o las tanquetas no fueron suficientes para echarlos de allí a pesar de las numerosas bajas causadas. Ellos cuidan a los heridos, velan a los muertos y se mantienen en la plaza, que les acoge y les proporciona adoquines para la defensa en los momentos más críticos. La arena desnuda del Nilo aflora bajo los adoquines en Tahrir siendo testigo de una revolución que se contagia al mundo.
A pesar de los contextos diferentes existe una sensibilidad común que hace que nos reconozcamos mutuamente de manera inmediata. Midan Sol está muy presente en Tahrir.
La semana pasada Onda Precaria se acercó a El Cairo para escuchar los sonidos de la plaza. Los hemos recogido a modo de paisaje sonoro con la ayuda de Tarek Shalaby, uno de los primeros acampados, quien nos ha sumergido en la actualidad viva de nuestros hermanos egipcios.
