
Y en este último programa de la temporada les propongo conocer y compartir la acción de Calabriasona, un proyecto creado hace muy poco tiempo, dedicado a revitalizar y a difundir la música (…)
Para dar la bienvenida al nuevo Milenio, la cantante de origen maorí Kiri Te Kanawa presentó en Gisborne, Nueva Zelanda un álbum titulado “Canciones Maoríes”, un tributo a su tierra natal y a sus raíces ya que Nueva Zelanda/Aotearoa, «la tierra de la larga nube blanca», fue poblada cerca del siglo IX, por maoríes provenientes de la Polinesia quienes desarrollaron en las islas una cultura original, con un considerable nivel en la elaboración de tejidos, en la construcción de viviendas, de canoas y en la horticultura.
Dame Kiri Te Kanawa es una conocida cantante de ópera neozelandesa de ascendencia maorí. Te Kanawa nació en Gisborne, Nueva Zelanda. Fue adoptada cuando aún era una niña y poco se sabe de sus padres biológicos. Comenzó su carrera de cantante como mezzo-soprano pero más tarde se convirtió en soprano.
Te Kanawa ha sido colmada con honores. Fue nombrada "Dame Commander" de la Orden del Imperio Británico en 1982, investida con la Orden de Australia en 1990 y condecorada con la prestigiosa Orden de Nueva Zelanda en 1995. También ha recibido títulos honoríficos de universidades como: Cambridge, Oxford, Nottingham, Durham, Dundee, Warwick, Chicago, y Auckland, así como el título de miembro honorario del Somerville College, Oxford y Wolfson College, Cambridge. Te Kanawa actúa todavía en óperas y conciertos, excepto cuando descansa en su casa de vacaciones en la Bahía de las Islas de Nueva Zelanda.
En 1642, el holandés Abel Tasman, llegó a South Island, la isla más grande de Nueva Zelanda, pero un malentendido con la población indígena le impidió desembarcar. En 1769 el británico James Cook reconoció las costas de las islas mayores, abriendo las puertas al proceso de colonización del país que Tasman bautizara como «Nueva Zelanda», como recuerdo al territorio holandés de Zeeland (que significa tierra rodeada por mar). Pero los primeros europeos en establecerse fueron balleneros, marinos y comerciantes, además de algunos desertores de la marina y fugitivos de cárceles australianas.
En el siglo XIX la colonización se aceleró con la llegada de inmigrantes y misioneros británicos, quienes introdujeron en las islas sus valores y creencias, así como enfermedades, alterando radicalmente la vida de los maoríes. El cristianismo debilitó las tradiciones que daban sustento y cohesión a la sociedad tribal, y en otro aspecto, las nuevas prácticas comerciales de los europeos afectaron las bases materiales de la vida maorí.
La inmigración masiva incorporó gradualmente territorios maoríes y, de los 27 millones de hectáreas que poseían en 1840, hoy les queda poco más de un millón. Mientras que el norte del país padecía las guerras, en el sur, el descubrimiento de oro otorgó prosperidad y trajo un flujo masivo de inmigrantes británicos, chinos y australianos que dinamizaron notablemente la economía de la región.
El proceso colonizador se aceleró a partir de 1840 y los pakeha (no maoríes) conquistaron el derecho al usufructo de la pesca, privando a los aborígenes de una de sus tareas clave. Para los maoríes, la dominación británica, fue el comienzo de su exterminio cultural, por la implantación arbitraria del lenguaje, la religión y las costumbres europeas.
Entre 1994 y 1995, el gobierno compensó con dinero y 15.400 hectáreas de tierra a los tainui de la isla Norte, que reclamaban sus derechos sobre territorios colonizados en el siglo anterior. La reina Isabel II se disculpó por la pérdida de vidas durante la colonización y la Corona indemnizó a la tribu maorí Ngai Tahu en 1996. Para esa época los jóvenes, maoríes e inmigrantes de otras islas del Pacífico Sur eran la mayoría de los desocupados y casi el 10% de la población era subsidiada por el Estado.
Ese mismo año, el primer parlamento electo mediante representación proporcional aumentó la cantidad de miembros maoríes lográndose que en 1999 asumieran 16 diputados maoríes.
En mayo de 2006, el gobierno tomó una decisión, que debe ser ratificada por el Parlamento, por la cual el río Waikato –el más grande de Nueva Zelandia– sería coadministrado conjuntamente con los maoríes. Éstos llevaban 30 años reclamando sus derechos ancestrales sobre los recursos naturales del Waikato.
Es una realización de Jorge Laraia.