
Y en este último programa de la temporada les propongo conocer y compartir la acción de Calabriasona, un proyecto creado hace muy poco tiempo, dedicado a revitalizar y a difundir la música (…)
En el Uruguay, en el Montevideo de las noches domingueras, se produce un diálogo rítmico que invita a una gran fiesta popular denominada "Llamada". En algunas esquinas del Barrio Sur o de Palermo, los históricos barrios de los negros, distintos grupos o "Cuerdas de Tambores", encienden el fuego para templar las lonjas de sus instrumentos, y emprender un recorrido por las calles hasta reunirse todos, en algún punto de la ciudad.
Uruguay es un país minúsculo para las proporciones de sus vecinos limítrofes: Argentina, Brasil y el Océano Atlántico. Su nombre completo, República Oriental del Uruguay, define su posición geográfica al este del río del mismo nombre, que junto con el río Paraná conforman la mesopotamia argentina, que desemboca formando conjuntamente el Río de la Plata, el río más ancho del mundo, con más de 200 km. de agua dulce entre sus orillas, y boca de entrada a las legendarias riquezas argentíferas de Bolivia y Perú durante la conquista española. Pero Uruguay también es cuna de géneros musicales producto del mestizaje de las tres culturas (de los indígenas charrúas, los colonos españoles y los esclavos africanos), como el tango y el menos conocido candombe.
Montevideo se fundó y refundó en varias ocasiones entre 1724 y 1730. Poco después acusaba tal importación de esclavos africanos, que a principios del siglo siguiente esta población suponía más de la mitad del total. Su origen, aunque africano, no era homogéneo, ya que un 70% era del área bantú del este del África negra, y el resto del África Occidental, especialmente del golfo de Guinea. Incluso los provenientes de una misma área cultural podían configurar un mosaico étnico muy complejo, como los bantúes, bajo cuya denominación se agrupan más de 400 etnias, 20 grupos lingüísticos y 70 dialectos. El candombe es un ritmo y ceremonial de origen africano que aún perdura y deja su impronta sonora no sólo entre sus originales practicantes (descendientes de los esclavos llegados a sus riberas desde finales del siglo XVIII), sino en todo uruguayo. Hoy en día ese país, de alrededor de 4 millones de habitantes, sigue palpitando con el ritmo y el rito del candombe cada domingo y festivo, especialmente en el día de Reyes, y durante los carnavales. Es entonces cuando la calle Isla de Flores (rebautizada Carlos Gardel) que une las barriadas de Cuareim y Ansina en las zonas Sur y Palermo de Montevideo, se llena con los ecos del candombe. Por cierto, los afro-uruguayos, al héroe nacional José Artigas que lideró la lucha por la independencia del país, añaden la veneración al padre no proclamado de la patria, Joaquín Lezina, conocido como Ansina, un esclavo liberto que compuso odas musicales sobre la explotación que ejercían sus amos. De allí que el corazón de la comunidad del candombe de Montevideo residía antaño en dos conventillos, hoy en ruinas: Ansina y Medio Mundo. Las “llamadas” de las cuerdas de tambores que recorren las calles, son numerosos conjuntos en los que indefectiblemente figuran tres tipos de tambores esenciales para el candombe: el piano, el chico y el repique. El primero de ellos, el piano, es el mayor (con un parche de unos 40 cm. de diámetro) y más grave, y sirve de base para el ritmo; el chico tiene una membrana más delgada y un diámetro que no supera los 22 cm.; mientras que el repique, de tamaño intermedio (unos 30 cm. de diámetro) percute las síncopas e improvisa nuevas fórmulas rítmicas. El ritual candombero no sólo celebra el canto, el baile y la percusión. También es un espectáculo visual en el que siempre están presentes las fogatas en las que los tamborileros afinan sus parches previamente salivados. Al rato se inicia la acumulación de ritmos y toques de la cuerda (la familia formada por los tambores piano, chico y repique) hasta que “levantan presión”, y la descarga pulsátil se convierte en frenesí con cientos de personas, de cuyo hombro cuelgan los tambores que golpean con una mano abierta y con una baqueta en la otra. Las puertas y ventanas de las estrechas calles por las que discurre el cortejo, se abren para leer en la vibración del aire la memoria negra y bulliciosa de la ciudad. El candombe sólo se interrumpe cuando el jefe de cuerda decide que es hora de afinar los parches, para lo cual se vuelven a encender los fuegos.
Comentarios basados en el artículo “Candombe: la memoria negra de Uruguay” de J. Rozemblum para el sitio musicasdelmundo.org y escuchamos fragmentos de dos reportajes a Ruben Rada, uno de Entrevistas en el recuerdo de Medias y Modas.com y otro de Radio Caracol
A lo largo del programa disfrutamos de interpretaciones de Jorge Trasante, Yabor, Tabaré Cardozo, Eduardo Da Luz y su Conjunto, Eduardo Mateo, Ruben Rada, Los Olimareños, Jaime Roos, Lágrima Rios, Lonjas del Cuareim, Hugo Fattoruso con Rey Tambor, y Alfredo Zitarrosa.
Es una realización de Jorge Laraia.