
Y en este último programa de la temporada les propongo conocer y compartir la acción de Calabriasona, un proyecto creado hace muy poco tiempo, dedicado a revitalizar y a difundir la música (…)
A fines de la década del 50 y comienzos de los 60, Israel adoptó la política de crear pueblos de desarrollo en áreas periféricas del país. Al igual que las ciudades, estos pueblos se esforzaron por que la música formara parte integral de la comunidad.
En los mas de 50 años pasados desde la creación del Estado de Israel, en el sur las musas no han callado. Esta región alberga una comunidad musical que incluye intérpretes, profesionales y aficionados que han enriquecido enormemente la zona y el país todo. Su historia es paralela al desarrollo de Israel; es la historia de la colonización, y el espíritu pionero, de la absorción de inmigrantes, de los diversos grupos que han aportado al país su calidad y su vitalidad. Gracias a ellos esta región, relativamente periférica en comparación con el centro del país, no ha reducido su influencia sobre el escenario musical israelí.
Son activos en una región que constituye más de la mitad del territorio israelí, pero en la que vive tan sólo un diez por ciento de su población. Una combinación de circunstancias ha convertido a las principales ciudades en el sur -Beer Sheva, Ashdod, Ashkelón y Eilat- en terreno fértil para el desarrollo musical.
Los inmigrantes que se han radicado en ellas -provenientes en su inmensa mayoría, pero no sólo, de los países de la ex Unión Soviética- han traído consigo un gran talento artístico y la tradición musical de sus países de origen. Además, estos creadores de grupos musicales en los pueblos en vías de desarrollo, sentían la necesidad de interpretar la música que conocían en sus países de origen. Al hacerlo, se sienten mejor en su país de adopción, y al mismo tiempo, la música sirve de puente hacia los residentes veteranos, que así entran en contacto con la cultura de sus nuevos vecinos.
Es una realización de Jorge Laraia.