
Y en este último programa de la temporada les propongo conocer y compartir la acción de Calabriasona, un proyecto creado hace muy poco tiempo, dedicado a revitalizar y a difundir la música (…)
Expresión musical del sufismo, el qawwali es producto de la musicalización de la poesía de los maestros sufistas. Enriquecido por nuevos elementos musicales y literarios a través de su historia, es uno de los géneros más extendidos en el continente indopakistaní, y a partir de sus orígenes en las cofradías, se fue abriendo a un amplio público en el bajo continente indio antes de que la estrella del género, el añorado Nusrat Fateh Ali Kahn, fallecido prematuramente, lo exportara a otros continentes. La belleza del qawwali, que se nutrió inicialmente de elementos musicales islámicos de raíces persas con elementos musicales pre-existentes de la India, fue un elemento insustituible de la extensión del Islam en la India. Al principio era ejecutada principalmente en los lugares santos Sufíes en lo que es ahora India y Paquistán, aunque actualmente ha ganado popularidad y está mucho más difundida en todo el mundo.
El término qawwalí se refiere tanto a un género como a sus intérpretes; a estos se les conoce como qawwal y un grupo fundamental está integrado por un cantante solista que cumple funciones de maestro de ceremonias, un mínimo de dos voces secundarias que también tocan el armonio y, al menos, un percusionista en la tabla. Los congregantes más jóvenes acompañan rítmicamente con palmas, bajo el dictado del maestro sheikh. Típico del canto, y en los melismas, es el uso de cuartos de tono que, por el apoyo del palmeo, pueden aproximarnos a patrones musicales no tan ajenos a nuestra percepción sensible. Qawwali es, sobre todo, una música religiosa tradicional sudasiática, básicamente un vehículo para difundir filosofía, ideas e historias Sufís, aunque temas románticos y sociales son también comunes, y a menudo incluso metáforas para explicar asuntos metafísicos. La música Qawwali empezó con la fundación de la orden Chisti de los sufis. Dos siglos después, esta música viajó con los sufis a la India, donde mediante ella se convirtió al islamismo a unos 9 millones de fieles a lo largo del subcontinente hindú.
Si los amantes de la música tradicional siempre temen, muy razonablemente, que las mescolanzas con otras músicas puedan desnaturalizar su expresión, sesiones como la de ’Qawwali Jondo’ -en la que participan Faiz Ali Faiz, Duquende, Miguel Poveda y Chicuelo- valen para demostrar que pueden también servir para lo opuesto. Mezclar tradiciones tan ricas como el cante jonde y el sufísmo, y conversar entre ellas tan exitosamente, sólo puede demostrar el aprecio por lo propio y exaltar la búsqueda de lo mejor de ello, esto es, fortalecer las raíces. Antes habría que abstraerse de las diferencias. Pero las coincidencias son persistentes, como que el acompañamiento clásico y fundamental del qawwali son las palmas. Como el flamenco, el qawwali es una música cantada que da una total preeminencia al vocalista. A lo largo de las canciones, largas declamaciones monosilábicas, que guardan una gran similitud con los quejíos flamencos, rasgan la melodía. Las sesiones de canto bien trenzadas van creciendo en intensidad, hasta que el intérprete entra en un poderoso trance que puede llevarle a alcanzar un estado de iluminación espiritual.
Y otra de las fusiones la presenta, Niyaz, un grupo que crea una combinación de poesía sufi, música tradicional iraní con instrumentos tradicionales, junto a elementos electrónicos. En una entrevista la compositora y cantante de este grupo, Azam Alí, dijo que “Los iraníes que viven en Estados Unidos se conectan con nuestra música porque los jóvenes, especialmente, sienten que les habla; tiene elementos de su cultura y algo moderno con lo que se relacionan, porque muchos de nosotros estamos rotos, entre nuestra cultura tradicional y el mundo en el que vivimos. Nuestras canciones tratan de unir ambos universos".
A lo largo del programa se escuchan interpretaciones de Nusrat Fateh Ali Khan, Faiz Ali Faiz con Duquende, Miguel Poveda y Chicuelo, y del grupo Niyaz.
Es una realización de Jorge Laraia.