
Y en este último programa de la temporada les propongo conocer y compartir la acción de Calabriasona, un proyecto creado hace muy poco tiempo, dedicado a revitalizar y a difundir la música (…)
Mompox, un pueblo mágico en una isla colombiana, de donde ha surgido una de las principales cantantes de ese país. Esta pequeña ciudad localizada a orillas del río Magdalena, es junto con Cartagena de Indias, las dos únicas poblaciones colombianas que han sido declaradas patrimonio de la humanidad por la Unesco. Y en esta isla de Mompox, floreció una cantante a quien le dedicamos el programa de hoy, que conquistó el mundo con sus cantos, su folclore, sus tambores, su emoción y su torrente de voz, para llegar a ser conocida en todo el mundo como Totó la Momposina.
Haciendo un poco de historia, la Villa de Santa Cruz de Mompox fue fundada por Don Alonso de Heredia, Adelantado de la Gobernación de Cartagena el día 3 de mayo de 1537. Su nombre se debe a un indígena que era un gran Cacique llamado Mompoj, que tuvo el asentamiento de su tribu donde hoy existe la ciudad. Las tribus se formaban por medio de alianzas, confederaciones sujetas a determinados pactos, como vasallos o como aliados y y la autoridad del cacique Mompoj, en la época de la conquista, se extendía sobre unas cincuenta pequeñas tribus. Hacia el año 1600, Santa Cruz de Mompox empezó a consolidarse como el centro comercial de la época, gracias a la navegabilidad del río Magdalena. Sobre esta isla convergen los ríos de Cauca, San Jorge y César, únicas rutas fluviales por las cuales se llegaba al Nuevo Reino de Granada, lo que convirtió a Mompox en un importante puerto de escala para viajeros y mercancía. Allí se congregó la nobleza criolla, convirtiéndolo durante la Colonia en una ciudad estratégica y de gran bonanza económica. Sus imponentes construcciones, tesoros arquitectónicos, que hoy en día atraen a los turistas, confirman la importancia de este destino en el pasado. Sin embargo, esa época de esplendor tuvo su fin. No sólo recorriendo la ciudad sino toda la Isla, parece como si Dios (Mompox, la tierra de Dios) y el país se hubieran olvidado de ella después de haber sido tan impor¬tante para España y para el Nuevo Reino durante tres siglos y medio. Es el contraste entre dos tiempos. Por un lado, el pasado colonial en el que reinó la prosperidad económica, y una independencia gloriosa por las luchas libertadoras. En la ciudad se exalta a Simón Bolívar, particularmente en la plaza de la Independencia, donde se puede leer la siguiente afirmación del libertador: "Si a Caracas debo la vida, a Mompox debo la gloria". La alta estima de Bolívar con Mompox y los Momposinos, no solo tuvo que ver con que, en 1810, esta ciudad fue la primera de la Nueva Granada en declararse independiente de España, sino que también le prestó un invaluable apoyo a la campaña libertadora que vino después de la reconquista española.
Y por otra parte, un presente rezagado desde hace 140 años cuando un día, al río Magdalena, que le había dado fama y fortuna inimaginables, se le dio por salirse de madre, dejarla sobre un brazo que desde entonces lleva su nombre, y seguir su cauce por detrás de la preciosa isla, la Isla de Mompox. Hoy Mompox es un municipio de Colombia, en el departamento de Bolívar, con una superficie de 645 km2 y una población de algo más de 42.000 habitantes. Su economía gira en torno a la pesca, la orfebrería y el turismo, que no ha sido desarrollado en su totalidad, y que se ha dado gracias al estado en que se encuentra parte del municipio, pues algunos edificios y calles parecen haberse detenido en el siglo XVIII. Por eso, desde el 6 de diciembre de 1995, cuando en Berlín la Unesco la declaró Patrimonio Histórico de la Humanidad, Mompox entró, por arte de su pasado, en la órbita del mundo contemporáneo, en la órbita del patrimonio mundial que, de una parte, la conservará y la defenderá de los embates naturales o de la mano del hombre, y de otra, la mostrará ante todos sus visitantes, como lo que es: una de las maravillas del mundo por lo que representa en su diversidad intelectual, religiosa, estética y sociológica. Y de esta isla mágica surgió una de sus figuras: Totó la Momposina. Como sus antepasados, procede del pueblo de Talaigua Nuevo, en el corazón de la depresión Momposina. En las horas de recreo de la escuela de Talaigua, Totó, con la sonrisa atada a los labios y esa mirada coqueta que desde siempre ha estado en sus ojos, complacía a las amigas que le insistían en cantar La Violetera. Mientras lo hacía, la rodeaban bajo el sol que dejaba como recuerdo del espectáculo, espesas gotas de sudor en sus uniformes de tela fresca, y un eco inolvidable de esa voz que pedirían escuchar al día siguiente. Desde los ocho años, comenta Totó, se inscribía en concursos de danza y poesía en su pueblo. Todos los ganaba. Su música parte de la tradición de una población y de lo cotidiano de sus vivencias. "Yo me ponía mis abarcas, mi pollera rizada y andaba por todos los patios con las tinajas. Aprendí muchas cosas, a leñar por ejemplo. Así como sé cocinar en una estufa de gas también sé prender la leña y cocinar como se cocina en el campo". El transitar por los caminos áridos y salados de la costa en busca de relatos y sones cadenciosos dio a la voz de Totó elementos para la creación de su ya particular estilo. A través de su dilatada carrera, Sonia Bazanta Vides, nacida en 1948, y más conocida como Totó la Momposina, tuvo un sinnúmero de actividades recorriendo las principales ciudades con su canto. Durante cuatro años, residió en Francia, estudiando la historia de la danza, en La Sorbona y actuando por toda Europa. Otra vez en América, estudia el bolero en Cuba y continúa sus giras por Latinoamérica y Colombia. En 1982, acompañó a Gabriel García Márquez a Estocolmo para cantar durante la entrega del premio Nobel de Literatura. En 1991, vuelve a Europa de la mano del Womad de Peter Gabriel. En el año 2002 fue nominada al Premio Grammy Latino en la categoría mejor álbum tropical tradicional por Gaitas y Tambores. Y no hace mucho, en el año 2010 fue invitada a participar de la noche lationamericana de los festejos por el Bicentenario de Argentina, el 22 de mayo, junto con grandes artistas latinoamericanos como Vox Dei, Los Jaivas, León Gieco, Víctor Heredia, Gilberto Gil, Jaime Roos, Gustavo Santaolalla y Pablo Milanés.
Comentarios extraídos de un artículo de Nohra Parra tomado de la Revista Diners, una nota de Marhali publicada en el blog GPS Sonoro, y del sitio Talaigua.com, mientras que los comentarios de Totó pertenecen a fragmentos de una entrevista que le hiciera Liliana Daunes, en el Programa Juana Pimienta de AM870 Radio Nacional de Bs.As. En cuanto a la música escuchamos canciones de varios de sus discos: Candela Viva (1993), Pacantó (1999), Gaitas y Tambores (2002) y La Bodega (2009).
Es una realización de Jorge Laraia.