“El sonido original de la Cumbia: La historia de la cumbia colombiana y del porro según lo registrado por el fonógrafo entre 1948-79”, es una compilación que ha publicado Soundway Records, una de las principales discográficas dedicadas a las llamadas músicas del mundo. En esta ocasión, presenta a las sensaciones musicales de la cumbia y el porro, dos estilos ricamente incorporados al patrimonio de Colombia y sus diversos paisajes sonoros. "Todo el álbum es simplemente impresionante, con una excelente lista de canciones" afirmó el músico y productor francés Laurent Garnier.
En general se puede dividir la música colombiana según cuatro regiones: la de la costa del Atlántico, la del Pacífico, la región andina y la de los Llanos Orientales. La música del Pacífico con cierta influencia española, tiene ritmos como el currulao, en el cual predominan los tambores. Con similar influencia española, la música de la región andina tiene los ritmos de bambuco, pasillo, guabina, torbellino, y varios otros, todos interpretados con instrumentos de cuerda o con piano, pero cabe destacar que hay una gran diferencia con la música andina del Ecuador, Bolivia y Perú. Mientras que la música llanera se oye en general interpretada con arpa, cuatro y maracas. Por fin, la música del Atlántico o del Caribe, tiene ritmos calientes propicios para el baile como la cumbia, el porro y el mapalé. La cumbia se acompaña especialmente con la guacharaca, un instrumento musical de rascado que se compone de dos partes: la guacharaca misma, de superficie corrugada, y el peine o trinche, hecho de alambre duro y mango de madera, usado para rascar la superficie corrugada de la guacharaca.
Derivada del vocablo africano "Cumbé" que significa jolgorio o fiesta, la cumbia es el ritmo colombiano por excelencia, cuyo origen parece remontarse alrededor del siglo XVIII, en la costa atlántica de este país, y es el resultado del largo proceso de fusión de tres elementos etnoculturales como son los indígenas, los blancos y los africanos, de los que adopta las gaitas, las maracas y los tambores. Su lejano origen se entreteje en la historia latinoamericana, cuando una vez agotadas las fuerzas indígenas para los trabajos de explotación de las minas y otras duras labores, los españoles resuelven importar negros. De la mezcla de esos tambores africanos y la romanza española, nace la cumbia. A partir de los años treinta del siglo pasado, la difusión de este género lo obliga a transformarse, para lograr penetrar en la estética musical de las clases acomodadas y medio altas de la sociedad urbana colombiana, y también en algunos sectores de la sociedad rural, que consideraban este ritmo indigno e insignificante. De la cumbia que en su forma auténtica era exclusivamente instrumental, y fue interpretada por muchos grupos gaiteros a través de la costa caribe colombiana, se pasó a la cumbia con letras incluidas, evolucionando al punto de incluir acordeón y más tarde instrumentos electrónicos y orquestación completa. La cumbia orquestada, es decir, la cumbia moderna, adquirió un ritmo encantador que se comenzó a escuchar en clubes, fiesta y millones de hogares.
Para las clases populares fervientes de la cumbia, este cambio significó, una toma de conciencia sobre el hecho de que su música si pudo ser legitimada, digna de ser tomada en cuenta como una forma de arte, sin ningún complejo de inferioridad respecto a otras expresiones musicales. El otro ritmo perteneciente a la música del Atlántico o del Caribe, aunque no tan conocido como la cumbia, es el porro, un ritmo del folclor caribeño que contiene baile y canto. Tiene variantes como el porro tapao o puya y el porro palitiao, un ritmo más rápido que la cumbia. En un comienzo, el porro se interpretaba con instrumentos indígenas, y actualmente es interpretado por orquestas de salón y bandas papayeras, que son orquestas de música popular de la costa norte de Colombia, donde el grupo se compone principalmente de metales y percusiones (como platillos y maracas), y no es raro también el uso de voces y acordeón.
Entre los aires que interpreta una banda papayera se destacan el porro, la cumbia y el vallenato. El nombre de estas bandas deriva de los frutos huecos del árbol papayo, que fueron los primeros instrumentos de vientos que utilizaron para hacer su música. Pero para que la cumbia llegara a convertirse en símbolo de identidad nacional, tuvo que pasar por el proceso de “blanqueamiento”, al igual que el tuvieron que pasar muchos ritmos musicales, ocultando los elementos negro-africanos. Aunque siempre ha llevado en su interior una fuerte huella africana, se comenzó a interpretar en forma estilizada por grandes orquestas en los años cuarenta y cincuenta, haciéndola más accesible estéticamente, y más aceptable socialmente, a la clase media en el interior del país y para promover su difusión en el ámbito internacional. Hoy la cumbia evidencia un fenómeno de comercialización tal, que se ha transformado hasta dejar de constituirse en signo de identidad costeña o colombiana. Es así como muchos grupos y músicos, reconociendo el potencial económico de este género, han seguido produciendo cumbias en los diversos países de América Central y otras regiones latinoamericanas. Estas cumbias fueron transformadas para adaptarse al gusto de poblaciones con tradiciones estéticas muy diferentes a las de la cultura costeña que la originó, o a situaciones sociales totalmente distintas, como es el caso de la cumbia villera en Argentina. Comentarios basados en una nota de Amy Cunningham, otra de María del Pilar Jiménez González publicada en el sitio cumbia.info, y notas del sitio colombia-sa.com. En cuanto a la música, debo decir que me resultó difícil seleccionar algunos de los 55 temas que incluyen los 2 CD titulados “El sonido original de la Cumbia: La historia de la cumbia colombiana y del porro según lo registrado por el fonógrafo entre 1948-79”, una compilación que ha publicado Soundway Records, que se puede adquirir ingresando al sitio soundwayrecords.com/catalogue/the-original-sound-of-cumbia.html.
Es una realización de Jorge Laraia.
Radio Universidad Calf FM 103.7 en la ciudad de Neuquén, Rep. Argentina. es una radio comunitaria, sin fines de lucro, propiedad de CALF Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén, y de la Universidad Nacional del Comahue.
Su programación general está orientada a la buena música, y a las noticias, principalmente del ámbito local y regional, con un marcado sentido social y popular.
En el marco de dicha programación, Planeta Musical Sur se emite todos los sábados de 19 a 20 horas, y está dedicado a difundir la música de los diversos países del mundo, exceptuando generalmente a los anglosajones.
Los temas musicales son acompañados por comentarios sobre los intérpretes, sobre la historia, cultura, problemática y/o realidad de sus pueblos, en un intento de acercar a los oyentes la música y la información que los medios tradicionales obvian.
Cada programa está dedicado a compartir un tema específico, con el ánimo de que con el mayor conocimiento de las otras realidades, se hará posible un mejor entendimiento de las otras culturas.
En Agosto de 2011 le fue otorgado el Premio Dorado, en el rubro cultural, durante la VI edición del encuentro que organiza la Asociación de Trabajadores de Medios de Comunicación Social de Resistencia, en la provincia del Chaco, declarado de interés por el gobierno de esa Provincia.
En Octubre de 2008 fue distinguido con el Premio Lanín de Oro como Mejor Programa en el rubro Cultural, en el evento que anualmente organiza APACE (Asociación Patagónica de Arte, Cultura y Comunicación)para las radiodifusoras de todo el país.
En Septiembre de 2007 fue ternado para el Premio Tehuelche en el rubro Cultural-Histórico por la Asociación de Trabajadores de Medios de Comunicación Social, en la ciudad de Puerto Madryn, Provincia de Chubut, República Argentina.
En Noviembre de 2007 fue nominado para el premio Gaviota de Oro en el rubro Cultural Musical, por la Sociedad Argentina de Artistas Profesionales, de la ciudad de Mar del Plata, en la Provincia de Buenos Aires.
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