
Si bien algunas canciones soviéticas sobre Moscú suenan algo falsas porque son tan ideológicas que sus autores sabían poco de la ciudad y las compusieron para dar un empujón a su carrera, todas (…)
Los corridos mexicanos, es un género que ha formado parte de la tradición mexicana -sobre todo en el norte del país- por más de un siglo, y en cuyas composiciones, originadas en valses y polkas, el canto es acompañado por guitarras, acordeones e instrumentos de viento. La Revolución Mexicana, entre 1910 y 1917, prodigó cientos de corridos sobre figuras legendarias como Pancho Villa y Emiliano Zapata.
Ahora, ¿Puede ser que este género musical sea considerado tan peligroso como para prohibir su difusión en radio? “Sí”, responderían las autoridades en algunas partes de México, tanto, que obligaron a estaciones de radio a tomar medidas para erradicar la cultura de los nuevos corridos, los denominados “narcocorridos”, a la que acusan de idealizar el tráfico de drogas y las pandillas.
La función principal del corrido mexicano en sus orígenes, fue la de divulgar noticias frescas sobre los acontecimientos importantes. Hoy, esta función no ha cambiado mucho, ya que los corridos actuales siguen transmitiendo, informando o afirmando tradiciones, pero están muy alejados del impacto que entonces tenían, porque los medios masivos de comunicación, literalmente, ocupan su lugar. No es fácil fijar con exactitud una fecha de nacimiento para un género de estas características, sobre todo por haberse creado de forma irreverente, punzante y subversiva y en el más absoluto anonimato. Sin embargo, los investigadores coinciden en que su origen en Europa puede remontarse al canto de los juglares en la Edad Media, que llevaban y traían noticias, romances y sucesos importantes. Se les llamaba cantares de gesta y su función era claramente compatible con la del corrido mexicano. Aquellas formas musicales europeas evolucionaron en romances, sonetos y décimas que llegaron a América durante la conquista, dando inicio al mestizaje musical. En México, siglos después, aparecerá el corrido, que alcanza su plenitud con la gesta revolucionaria, cuando las batallas y heroísmos, fusilamientos y quemazones, eran el pan de cada día. Hoy en día, los corridos siguen narrando las crónicas e historias de los habitantes de las comunidades y sus problemas más cercanos. Así como antes se relataban las aventuras de los revolucionarios y sus líderes, hoy se cuentan las de los héroes anónimos que mueren en manos de la policía fronteriza al intentar cruzar hacia los Estados Unidos, de los que caen con un cargamento de contrabando o de drogas, o las historias de los que la trafican. Por eso, aunque el musicólogo mexicano don Vicente Mendoza decía que, originalmente, podían señalarse ’tres períodos fundamentales’ en la vida de esta expresión poética musical tan popular en México, que conocemos con el nombre de corridos, donde el primero comprendía el último cuarto del siglo XIX, el segundo parte de la Revolución mexicana, y el tercero sobreviene alrededor de 1930, hoy ya se puede hablar de un cuarto período, el de los corridos dedicados a los narcotraficantes o al tema de introducir narcóticos a los Estados Unidos, los llamados narcocorridos.
Durante el programa se escuchan corridos interpretados por Vicente Fernandez, Antonio Aguilar, Chavela Vargas, Amparo Ochoa, Los Tigres del Norte, Beto Quintanilla, la Banda Sinaloense, Los Capos de Mexico y Los Sembradores de la Sierra.
Los comentarios están extraídos de un texto de Carlos Monsiváis, de su libro Viento rojo, editado en México, D. F. por la Editorial Plaza y Janés.
Es una realización de Jorge Laraia.