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Cánticos milenarios del pueblo guaraní del Brasil, recopilados como "Memoria Viva Guaraní"

22 de marzo de 2012. Respecto de la obra que presentamos, se trata de un trabajo de preservación histórica y cultural de nuestros Pueblos Originarios, como es el "Proyecto llevado a cabo por las asociaciones indígenas Tembiguai , con las aldeas de Morro da Saudade, Rio Silveira, Bracuí-Acibra, y la Comunidad para el Desarrollo, en San Pablo, y otras, con interpretaciones de los "Avakue’i" (niños) y "kunhãgue’i" (niñas) que interpretan canciones de la milenaria tradición guaraní. Este trabajo tiene como objetivo mostrar, y especialmente preservar, la cultura de esta importante nación indígena."



201212Planeta_Musical_Sur.mp3
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Producción: Radio Calf-Universidad FM 103.7   |   Duración aproximada: 58:24

En Brasil, Paraguay, Argentina y Bolivia todavía subsisten unos pocos miles de guaraníes, y en ellos, su supervivencia se encuentra seriamente amenazada. Seguro que el nombre de guaraní nos sugiere muchos pensamientos: vida en comunidad, selva virgen, matanzas... Y es que en diversas películas sobre el Nuevo Mundo ha aparecido el pueblo de los guaraníes, y a muchos de nosotros, cuando pensamos en tribus indígenas, el primer nombre que nos viene a la cabeza es el de ellos. El pueblo de los guaraníes fue uno de los primeros que encontraron los europeos cuando llegaron al sur del nuevo continente. Atrás han quedado esos tiempos. Pero los guaraníes todavía existen. En Brasil aún viven cerca de 46.000 guaraníes, cifra que les convierte en el pueblo indígena más numeroso de ese país. También se encuentran indígenas de este pueblo en Paraguay (cerca de las cataratas del Iguazú), Bolivia y Argentina. En Brasil moran tres tribus guaraníes: los kaiowá, los m’bya y los ñandeva, de las cuales la más numerosa es la de los kaiowá, palabra que significa “pueblo del bosque”. Y es que, antes de la llegada de los conquistadores, los guaraníes se llamaban a sí mismos “avá” o “awá”, palabra que quiere decir “hombre” y es sinónimo asimismo de “ser humano” o “pueblo”. La denominación de guaraní les vino dada por los conquistadores españoles, ya que ese vocablo era su grito de guerra. Desde tiempos inmemoriales, los guaraníes llevan buscando un lugar del cual les hablaban sus antepasados, una tierra donde la gente vive libre de dolor y sufrimiento. Es una especie de tierra prometida a la que llaman ‘la Tierra sin Mal’, que han buscado siempre, recorriendo cientos de kilómetros. Ya en 1576, Pedro de Magalhães de Gandavo describió este hecho como un "constante deseo de buscar nuevas tierras, en las cuales imaginan que hallarán la inmortalidad y la paz eterna". De todas formas, algunos antropólogos opinan que la Tierra sin Mal es más bien un estado psíquico, denominado “agujé”, que se alcanza mediante la acumulación de energía. Ningún mal puede aquejar al individuo que ha entrado en ese estado. Una de las formas de llegar al agujé es arrebatándoselo a alguien que ya lo posee en un grado elevado, aunque no suficiente como para librarse de todo mal. Por ejemplo, los guaraníes consideraban que los guerreros acumulaban mucha energía, por lo que, en tiempos antiguos, las guerras entre diferentes tribus guaraníes tenían como uno de sus objetivos, la acumulación de fuerza energética, obtenida robándosela los guerreros los unos a los otros, mediante la muerte. Y es que el canibalismo era un hecho en estas tribus en el pasado. Afortunadamente, los guaraníes abandonaron hace siglos esta práctica. Hoy los guaraníes están siendo amenazados por la destrucción de los bosques. Sea como sea, los guaraníes siguen buscando su tierra, ahora más que nunca, porque la tala masiva de la selva ha convertido su hogar en vastas extensiones de pasto para el ganado y plantaciones soja y de caña de azúcar para elaborar biocombustibles. Como consecuencia de la deforestación, los guaraníes no pueden cazar ni pescar; las pocas tierras de cultivo que les han dejado no les permiten subsistir, por lo que la malnutrición está empezando a ocasionar la muerte de los más pequeños (tragedia que se da también en otros países). Algunos guaraníes no tienen ni tan siquiera un pedazo de tierra, y han de vivir en los bordes de carreteras y caminos, en pequeños campamentos que montan y desmontan. Debido a su preocupante situación, entre los guaraníes se están registrando altas tasas de suicidio; se llega a hablar incluso de una epidemia de muertes sin precedente en Sudamérica. Es por ello que, entre muchos otros, el movimiento por los derechos de los pueblos indígenas, “Survival International”, lleva años luchando para que los guaraníes puedan recuperar una vida digna, acorde con sus tradiciones ancestrales y su modo de vida único y secular. Se puede consultar la web de esta organización para obtener más información acerca de este pueblo; los miembros de Survival incluso proponen pequeñas acciones que uno mismo puede realizar en favor de este pueblo indígena. Y con respecto a las canciones que estamos compartiendo, el primer disco del proyecto titulado Ñande Reko Arandu, salió en 1999, reuniendo cuatro aldeas guaraníes de San Pablo y Río de Janeiro, con canciones realizadas por los coros de los niños, y con sus instrumentos típicos. Se trata de un proyecto realizado por las asociaciones índigenas Tembiguai, en las aldeas de Morro da Saudade, Río Silveira, Bracuí-Acibra, y por la Comunidad para el Desarrollo, de San Pablo. La cultura guaraní, que cubre todo el Bosque Atlántico, ahora casi totalmente destruido, siempre tuvo un cántico. Y la canción de los niños es siempre inspirada por primera vez por el Creador, porque ellos son la misma pureza. Los más viejos guaraníes enseñan a los niños a cantar, y le explican cual es la importancia y el significado de esos cánticos. Comentarios basados en una nota de Mestre Splinter publicado en el sitio agoraerock.forumeiros.com, y otra de Laura Pardina Suárez. Y las canciones que hemos escuchado del pueblo guaraní, correspondes a dos discos que fueron editados en Brasil bajo los títulos Ñande Reko Arandu, que salió en 1999, y Ñande Arandu Pygua, de un par de años después. Es una realización de Jorge Laraia.

Planeta Musical Sur
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