
Y en este último programa de la temporada les propongo conocer y compartir la acción de Calabriasona, un proyecto creado hace muy poco tiempo, dedicado a revitalizar y a difundir la música (…)
Argelia celebró el 5 de julio pasado su 47 aniversario de la independencia. Luego de 7 años de guerra, los argelinos y los franceses se pusieron de acuerdo en discutir el cese del fuego, en negociaciones que terminaron el 18 de marzo de 1962. Esa misma noche el general Charles De Gaulle anunció el fin de las operaciones militares en todo el territorio argelino. Y también, el 5 de julio pasado dio comienzo el 2º Festival Cultural Panafricano de Argel, 40 años después de la histórica primera edición tras la independencia del país, en un evento que congregó a representantes de 48 países africanos y de muchos otros lugares de mundo, y en donde sobresalió, como es de suponer, la música.
El 1 de noviembre de 1954, un puñado de guerrilleros organizados por Ahmed Ben Bella y media docena de otros “jefes históricos”, como dieron en llamarlos los cronistas franceses y argelinos, efectuaron los primeros disparos de la revolución en las escabrosas montañas de Constantina, en el este de Argelia, y pronto la revuelta se extendió a otras áreas montañosas. El FLN y el ejército exterior organizado por los exiliados argelinos en Túnez y Marruecos, el ELN, reclutaban sus efectivos principalmente entre los hombres y mujeres más jóvenes de las ciudades, educados por los franceses. Algunos se convirtieron en terroristas que hicieron estallar bombas en lugares públicos, como estaciones de autobús y cafeterías de Argelia. Otros muchos se integraron en la infantería del ELN, abastecido por un flujo continuo de armas procedente de Egipto, Siria, otros Estados árabes y del bloque soviético. En 1958, los argelinos proclamaron un régimen en el exilio, con sede en Túnez, pero con importantes ramificaciones en Rabat, Marruecos y El Cairo, y con delegados en las UN y en países del Tercer Mundo. A esto siguieron más años de una guerra que tuvo un giro particularmente cruento en la ciudad capital, donde la policí¬a se vio rebasada y los franceses emplearon su 10º División de Paracaidistas que utilizó bárbaros métodos de tortura, copiados por nuestras dictaduras, hasta que llegó la independencia entre escenas de júbilo el 5 de julio de 1962, sólo 132 años después de que la primera expedición colonial francesa atacara Argelia. Durante la guerra, habían perecido aproximadamente un millón de personas, en sus tres cuartas partes o más, argelinas. Alrededor de 2.000.000 de argelinos, uno de cada cuatro, habían sido recluidos por la fuerza por los franceses, y se veían obligados a vivir en condiciones propias casi de un campo de concentración, en el último desarraigo forzoso importante de argelinos de sus tierras agrícolas por parte de los franceses, y el mayor de todos. Finalmente, en 1962, un millón de colonos europeos partió hacia Francia, donde sólo habían nacido unos pocos.
El II Festival Cultural Panafricano de Argel comenzó en la capital magrebí el 5 de julio pasado, 40 años después de la histórica primera edición tras la independencia del país, y reunió hasta el 20 de julio en la capital magrebí a centenares de músicos, cineastas, pintores, pensadores y escritores llegados de 48 países africanos. La UA encargó al Gobierno argelino que este año abordara la segunda edición del festival continental, que en 1969 -en plena efervescencia de los movimientos independentistas- convirtió a Argel en la meca cultural de un África que se liberaba poco a poco del poder colonial y mostraba al mundo su inmenso potencial artístico. Entonces Argelia atraía además a revolucionarios y líderes de movimientos de liberación de todo el mundo, tras haber conseguido despojarse del dominio colonial francés en una larga y cruenta guerra de independencia. Los tiempos han cambiado y Argel ya no es lo era, pero, según la ministra de Cultura argelina, Khalida Toumi, si la primera edición del Panaf se celebró bajo el signo de la liberación, la segunda se hace bajo el del ’renacimiento africano’, en la que el Gobierno argelino se ha empleado a fondo habiendo invertido más de 55 millones de euros, por lo que durante esos quince días fue difícil elegir una actividad cultural en Argel, pero la música, el baile y el ritmo -el mayor tesoro artístico del continente- constituyeron la principal atracción.
A lo largo del programa se escuchan interpretaciones de Khaled, Ait Menguellet, Warda El Djazairia, Rachid Taha, Cheba Zehouania, Manu Dibango, Miriam Makeba, Karim Ziad, Salif Keita, Cesaria Evora y Youssou N’Dour.
Los comentarios fueron extraidos del libro "Guerras profanas" escrito por John Cooley, y editado por Siglo XXI de España Editores, y de un artículo de Javier García para La Opinión (La Coruña).
Es una realización de Jorge Laraia.