
De acuerdo con la tradición, el primer habitante de Kíos fue Inopias, nieto de Minos, encargado de enseñar a la gente a producir vino. También se dice que Homero nació y enseño aquí sobre la (…)
Amparo Ochoa quien desde muy pequeña, había despertado su amor por la música, cantando en el campo, en la casa, y en los actos escolares, supo que llevaba en su voz un arma de lucha, una luz de alerta, una esperanza de justicia para todos aquellos en que anidara la impotencia. Así fue como ligada a un mundo artístico solidario, su voz se convirtió en un canto por la vida, por las causas sociales, por los obreros, por los estudiantes y por acabar con la inequidad social.