
Los políticos y medios de comunicación nos presentan a menudo como única explicación de la inmigración el denominado “efecto llamada”. Esta imagen resulta útil para el rifrrafe partidista y nos (…)
Los mensajes y discursos que oímos nos dibujan un panorama económico similar al de un barco que tiene plazas limitadas. Si continúan llegando inmigrantes, nuestro bienestar económico se tambaleará porque “no puede haber café para todos”. Pero numerosos datos ponen en cuestión estas afrmaciones y señalan que más bien la migración ha dinamizado la economía.
Convivimos con la paradoja de que en tiempos de bonanza, el inmigrante es benefcioso, pero en tiempos de crisis económica, aparecen como incómodos lastres que conviene dejar a un lado.
El migrante es ante todo una persona y su aportación a la sociedad no es únicamente económica. ¿Sería justo medir sus derechos en función de su utilidad para el mercado laboral? ¿Debemos cambiar las leyes de migración según la evolución del mercado laboral? “Nuestra economía no puede absorber tanta inmigración”
Y en este Capítulo participan…
Juan Torres, catedrático de Economía de la Universidad de Sevilla.
Pablo Arévalo Mosquera, migrante, forma parte de la Asociación
Equinoccio de ecuatorianos y ecuatorianas en Canarias.
Iván Forero, colombiano, responsable de Movimientos Sociales de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).
Julià Castelló, del Colegio de Periodistas de Catalunya.