
Desde “La Otra Cara de África” observamos como la caza furtiva de los elefantes se está intensificando. Hace algo más de veinte años que se declaró la prohibición de la caza de los paquidermos. (…)
La juventud africana es una bomba que hay que desactivar antes de que explote. El 64 % de los jóvenes cree que para lograr cambios son necesarias acciones de protesta no pacíficas, es decir, violentas.