
Paco López Palomo: "Bases del IV Concurso" IV Concurso de relato breve de Hortaleza "Cruzar la Antártida"
BASES DEL IV CONCURSO Paco López Palomo, representante de Radio Enlace en la (…)

Patricia Fernández Hernández: Esta casa no es lo que era
III Concurso de relato breve de Hortaleza "Cruzar la Antártida"
Índice: página 87
Esta casa no es la que era.
La casita de dos plantas, con un hermoso balcón de piedra y un pequeño jardín que se hacía grande al vivirlo, se construyó según las directrices, sensibilidad y gustos de una mujer: doña Rosalía.
A doña Rosalía le apasionaban la jardinería, los sombreros y la literatura. La estancia donde solía pasar las tardes, especialmente las más frías del invierno y las más sofocantes del verano, era la biblioteca, un luminoso habitáculo repleto de libros, de suelo a techo, con un escritorio, una cómoda silla frente a él para escribir —aunque nunca escribió otra cosa que cartas y listas para todo—, y un sillón con una pequeña mesa camilla para sus lecturas, esas sí, diarias y muy a menudo en voz alta. De Homero a Borges; Oscar Wilde y Edgar Allan Poe. Incluso los cuentos populares de los Hermanos Grimm.
¿Mi hija? Siempre ha sido una buena niña. No nos ha dado problemas, ¿verdad, Jaime? Más allá de los típicos de adolescencia, que empezó a sacar los pies del tiesto. ¡Con lo buenina que era! Pero vaya, nada reseñable, no nos vayamos a quejar. Hasta fue rápida para nacer, lo que agradecí mucho, que, hijos, hace cincuenta años no había epidural.
Una catacaldos, Pilar. Leía mucho de pequeña, pero ¿escribir? Nos salió con eso hace casi tres años, después de presentarse a un concurso de relatos en Manoteras. Ahora dice que es su barrio, aunque vive en Sanchinarro. Que, si en Sanchinarro solo duerme y los críos van al cole, pero que su huerto, sus amigos y sus actividades están en Manoteras. En fin, ella es así.
¿Mi hermana? Que yo sepa, y sé mucho de ella, lo único que ha escrito en su vida fueron unas páginas de un diario que le regalaron de pequeña y unas ediciones de un periódico que hicimos durante unas semanas. Nos repartíamos las secciones y las grapábamos cuando estaban todas terminadas. Hasta que nos aburrimos. Duró muy poco.
¿Mi mujer? Una lectora empedernida y una fan de Almudena Grandes. Ah, ¿cómo escritora? Pues mi escritora favorita de los tres últimos años.
¿Mamá? Muy graciosa. Se inventaba cuentos para que comiéramos. Nuestro favorito era La caca que quiso ser una mierda pinchada en un palo, un relato de esfuerzo y superación. Ahora está en plan culta y el otro día nos salió con La cerillera. ¿En qué clase de cuento infantil una niña muere de frío, pobreza y abandono? Molaba más antes.
¿Patri? Es mi amiga. Hemos compartido todo: vida, muerte, viajes, estudios, juergas, altibajos, maternidad… Ahora nos comparte sus relatos. Y me encanta leerla en el metro. Eso le digo. Pero, lo que más me gusta, es lo feliz que la veo cuando habla de escribir.
¿Patricia? Ni de lejos es mi mejor alumna. Pero le brillan los ojos con todo lo que cuento. Disfruta mucho.