
Paco López Palomo: "Bases del IV Concurso" IV Concurso de relato breve de Hortaleza "Cruzar la Antártida"
BASES DEL IV CONCURSO Paco López Palomo, representante de Radio Enlace en la (…)

Rufino Gómez Gálvez: "Refugio, casa grande, casa chica"
III Concurso de relato breve "Cruzar la Antártida"
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Tras errar durante muchas jornadas por parajes sin apenas vegetación y con depredadores acechando continuamente a sus trece miembros, el clan había encontrado, por fin, un refugio. Parecía seguro.
UUR, jefe del clan, tuvo que batirse previamente con un oso que habitaba la cueva, ayudado solo de una roca blanca con irisaciones que recogió a la entrada de la gruta. La encarnizada lucha finalizó con UUR en el suelo, sobre el animal muerto, sangrando, con una pierna prácticamente desgarrada por un certero zarpazo. El chamán cubrió inmediatamente las heridas del jefe con los emplastos de hierbas que siempre portaba entre sus pertenencias. A continuación, se encendió fuego y todo el clan disfrutó de los restos del animal vencido. Cuando terminó el festín, el chamán organizó un ritual para que todo el clan venerara la piedra que dio muerte al oso y mandó colocarla en un lugar preminente de la gruta, siempre cerca del fuego.
Mi nombre real es Emily Jane Brontë. (El que figura más arriba es otro seudónimo).
Nací en Thornton, Inglaterra, año 1818. Fui la quinta de seis hermanos, cinco chicas y un solo varón. Tres de nosotras crecimos con una desmesurada pasión por la literatura. Mas ser mujer supone, entre otros inconvenientes, el rechazo social y editorial para que publiquen tus escritos. Por esa razón las tres decidimos firmar nuestras obras con nombres masculinos, Charlotte como Currer, Anne como Acton y yo como Ellis; todas con el apellido Bell en lugar del original Brontë.
Consciente de vuestra sagacidad lectora, supongo que ya habréis observado que mantenemos las iniciales de nuestros verdaderos nombres, así como la del apellido.
Así pues, todos mis escritos se editaron con el seudónimo Ellis Bell. Decidida a seguir jugando con los seudónimos y sus iniciales, pero esta vez dando vuelta a la tortilla, y haciendo gala de mi identidad femenina he presentado el relato, que supongo acabáis de leer, en este original Cruzar la Antártida.
Reafirmando el poder de la letra A, que por algo es la primera de nuestro abecedario, ¡lo firmé como Ellisa Bella!
Espero que lo disfrutéis.