
Juan Cruz Martínez: "Consentimiento de cuquis" III Concurso de relato breve de Hortaleza "Cruzar la Antártida" Índice: página 46
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III Concurso de relato breve de Hortaleza "Cruzar la Antártida"
Índice: página 60
Me dijo que se llamaba Genebrando. Yo creía que se lo había inventao pa que no supiésemos su verdadero nombre. Nadie se acordaba de algo así. Después ya se conformó con Gene, que es como tos nosotros pasábamos a llamarlo desde el minuto uno. Y no es que haya recordao ahora su nombre entero, es que lo he oído en las noticias.
Conmigo fue con el primero que hizo buenas migas al quedarse en la calle en Madrid. Le enseñé el oficio. Le conté los benificios y los perjuicios. De lo mejorcito es el andar errante, ir de un lugar a otro sin asientarte en ninguno. Le expliqué que hay que ir ligero de equipaje, no como él, que llevaba a rastras un carrito de la compra y una mochila a la espalda. Me contó que tras años en el paro se había jugao la casa con to su contenío a las cartas. Llevaba póker de jotas, pero le salió un tío con póker de reyes que al enterarse de que ya la tenía hipotecá no le dejó sacar más que algo de ropa y comida. Y que le angustiaba tanto no tener casa como no tener na de na de su propiedad. Que le valía cualquier cosa.
Quiero contaros algo distinto este año, en el que aquí estoy de nuevo. Os adelanto impaciente que va de bumeranes.
Me apasiona escribir historias inventadas, en el intento de que también a vosotros os resulten entretenidas. Poner en papel un trocito de la vida, circunstancias y peripecias de personajes que se me antojan de interés. Es excitante configurarlos, hacerlos explorar su mundo y, tras varios acontecimientos, encontrar para ellos una salida digna al lío en que los he metido.
Y es curiosa la forma en que comparecen ante mi presencia al cabo del tiempo. Porque salieron de mí, pero vuelven de forma imprecisa. Me dicen cosas que yo mismo no recuerdo haber expresado por ellos. Y si no me creéis, haced vosotros mismos la prueba que yo llamo del bumerán. Escribid un relato para la próxima edición del concurso y leedlo al cabo de unos días, de unos meses, de unos años. Os sorprenderéis, y creo que, para bien, de cómo regresa a vosotros. Descubriréis las cosas que os dicen vuestros personajes y, de paso, al escritor que no teníais la certeza de llevar dentro.
Empecé ya de un modo tardío, tras la jubilación, pero en pocos años he escrito ya ciento ochenta relatos y microrrelatos. Así que me dejaré caer por este concurso siempre que pueda. Aunque triunfar en él está difícil. No hay más que ver la calidad de los relatos recogidos en ediciones anteriores por la tripulación de «Cruzar la Antártida». Cuánto talento encubierto por las paredes de este barrio. Traspasadlas, dadles un alegrón a los organizadores de este estimulante concurso tan nuestro e inmolad a vuestra criatura, a vuestro sueño. Lanzadles vuestro bumerán.