Los pediatras de Atención Primaria muestran su preocupación por el incremento de los trastornos de conducta alimentaria y del consumo de tóxicos y alcohol durante la adolescencia

Uno de cada 250 adolescentes puede padecer algún tipo de trastorno alimentario. La anorexia es más frecuente entre los 15 y los 18 años y la bulimia suele ser darse a partir de los 16.

Un 77% de de los adolescentes españoles ha tomado bebidas alcohólicas en alguna ocasión, un 36,7% ha fumado tabaco y un 17% ha consumido cannabis,

El alcohol continúa siendo la sustancia psicoactiva más consumida por los adolescentes en España

Interviene:
Dra. CONCHA GARCÍA PINA, pediatra del Centro de Salud “Griñón”. Griñón (Madrid)
De 00:00 a 02:02 Habla sobre los trastornos alimentarios en la adolescencia
De 02:04 a 04:41 Habla del consumo de alcohol en la adolescencia

11 de febrero de 2014
| Duración: 00:04:41

Trastornos de conducta alimentaria

En la etapa adolescente se incrementa de forma considerable la incidencia y prevalencia de los TCA y se estima que 1 de cada 250 adolescentes pueden padecer algún tipo de trastorno alimentario. La anorexia es más frecuente entre los 15 y los 18 años y la bulimia suele ser darse a partir de los 16 años. En cualquier caso, los pediatras detectan que se está adelantando la edad en la que se empiezan a dar estos trastornos, siendo cada vez más frecuente al inicio de la adolescencia en niñas de 12 años.
Ambos trastornos son más frecuentes en el sexo femenino. De hecho, la anorexia es hasta 9 veces más frecuente en chicas y la bulimia 3 veces más que en varones.
Sobrepeso, perfeccionismo, exceso de autocontrol, miedo a la maduración o baja autoestima son algunos de los factores que pueden influir en el desarrollo de la anorexia, pero los pediatras de AP subrayan que la genética también está relacionada con los TCA, ya que la existencia en una familia de un miembro con un TCA multiplica entre 2 y 20 veces el riesgo de padecerlo a cualquiera de sus miembros.
Los pediatras de AP muestran su preocupación por determinados factores socioculturales como la apología que se hace de delgadez en el mundo de la moda o en la publicidad y los prejuicios que existen contra la obesidad en determinadas profesiones y deportes que pueden influir en los malos hábitos alimentarios. Los patrones alterados de alimentación, en especial saltarse comidas, ayunos de 12-24 horas y presencia de vómitos auto-provocados son los signos de alarma más significativos.
El diagnóstico y tratamiento precoz pueden mejorar el curso clínico y el pronóstico de trastornos como la bulimia o la anorexia, por lo que es esencial conocer los síntomas que constituyen las señales y fases iniciales de estas enfermedades.
La mayoría de adolescentes muestran preocupación por su peso e imagen corporal y hasta un 50% de adolescentes puede manifestar insatisfacción corporal. Por esta razón, los cambios en la preocupación por la comida, el peso y la figura corporal son señales de los trastornos de alimentación, pero pueden tener falsos positivos. Estos síntomas solo se consideran de alarma si han cambiado en intensidad y frecuencia y si se acompañan de importantes cambios en el patrón alimentario y pérdidas de peso de más de medio kilo a la semana.
La alerta debe emitirse cuando existe una pérdida de peso no justificable aunque sea inmediatamente después de una enfermedad física o cuando hay vómitos sin aparente causa orgánica. El incremento o aparición de interés por la actividad física desmesurada junto al cambio de patrón alimentario o esconderse en el baño tras las comidas, deben hacer sospechar un trastorno de alimentación en el adolescente.

Consumo de alcohol y drogas
Tras analizar los hábitos de una amplia muestra de escolares españoles de entre 14 y 18 años, el estudio ESTUDES demuestra que, en los últimos años, el consumo de alcohol ha incrementado un 2% entre los adolescentes mientras que se mantiene un ligero descenso del consumo de tabaco y de sustancias como el cannabis, los tranquilizantes con y sin receta y la cocaína.
La edad media de inicio del consumo de alcohol y taba¬co se sitúa entre los 13 y los 14 años y en el caso de las drogas ile¬gales el consumo empieza entre los 15 y 16 años.
Por sexos, las chicas consumen más alcohol (78,9% chicas frente al 75,6% chicos) y tabaco (39,7% chicas y 34% chicos). Sin embargo, son los chicos los que consumen en mayor proporción el resto de drogas.
En este contexto, el 50% de mujeres adolescentes que han informado de agresiones sexuales estaban bajo la influencia del alcohol u otras drogas.
Se observan nuevas técnicas de ingesta, como el binge drinking (BD), que consiste en consumir 5 o más copas o vasos de alcohol en un periodo de 2 horas, que es más dañino y produce alteraciones cognitivas, de la memoria y del aprendizaje en un cerebro todavía en desarrollo
Crisis de ansiedad, depresión, trastornos psicóticos, falta de motivación, alteraciones del sueño, disminución de la concentración y del apetito son algunas de los efectos relacionados con el consumo de drogas. Asimismo, impiden en muchos casos el desarrollo personal y social e inducen a comportamientos descontrolados.
Desde la AEPap apuntan que, en concreto, el cannabis dificulta notablemente el aprendizaje escolar y sus efectos son prolongados. Cuanto antes se comienza a consumir y más frecuente es el consumo, mayor es el riesgo. El consumo crónico puede conducir a un estado de pasividad e indiferencia (síndrome amotivacional), que persiste aunque se deje de consumirlo.

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, de carácter científico y profesional, sin fines lucrativos, representa a más de 3.000 pediatras de AP en el estado español.

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