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Friburgo es uno de los más bellos ejemplos medievales en Europa, contornada por los vestigios de sus murallas y los meandros del río Sarine, símbolo de su carácter bilingüe y su papel de puente entre dos culturas. Además del Festival de Jazz de Montreux, un festival anual de jazz creado en 1967, que se lleva a cabo en esa ciudad suiza frente al lago Lemán, y que es el más conocido de los festivales de música de Suiza, en Friburgo se realiza anualmente el Jazz Parade, un festival internacional de jazz al que asisten tanto músicos nuevos como consagrados. Y uno de los que han pasado por el, representando a lo mejor del jazz actual suizo, es el pianista Thierry Lang.
En Friburgo es posible tomar cómodamente un café en una ciudad medieval, admirar las hermosas fuentes y fachadas antiguas, escuchar los dos idiomas regionales y mirar los alrededores, desde la torre de 74 m de la catedral.
Friburgo es una pequeña ciudad de Suiza occidental, capital del cantón de Friburgo y del distrito de Sarine, y es una de las tres ciudades bilingües de Suiza, donde unas 21.000 personas hablan francés, mientras que otras 8.300 hablan alemán. Además, Friburgo es una de las ciudades más grandes de la Edad Media. Está ubicada en un promontorio rocoso y es bañada por tres lados por el curso del río Sarine. Más de 200 fachadas góticas del siglo XV, y sin ningún parangón, confieren a su casco antiguo un encanto medieval incomparable. En aquellos tiempos, la ciudad estuvo protegida por una muralla de por lo menos 2 km de extensión. Hoy en día, aún se conservan restos de la muralla, las torres y de un gran bastión. Sin embargo, lo más impresionante es la catedral de Friburgo con sus maravillosos vitrales. Fue construida por etapas a partir de 1283 y está consagrada a San Nicolás. La fecha de creación de Friburgo establecida por los historiadores, es el año 1157, surgida en una época en la que el actual territorio suizo estaba gobernado por reyes y emperadores germanos en los siglos XII y XIII, apoyados por una red de feudos dirigidos por algunas familias, como la de los Zähringen. Este apellido quedará por siempre en la historia de la ciudad suiza, ya que fue fundada por el duque Berthold, de los Zähringen. Berthold IV, duque de Zähringen, eligió esta terraza a los pies del río Sarine para establecer una "nueva" ciudad amurallada. La bautizó como Friburgo, del alemán frei: libre y Burg: sitio fortificado, acercándola con este nombre a su ciudad hermana en Breisgau, del mismo nombre, fundada por su padre Konrad en 1120 en Alemania. Hoy, esta ciudad es considerada una de las fronteras entre la región helvética de habla alemana y la de habla francesa. Friburgo es una ciudad bilingüe en la frontera de dos culturas, y es una ciudad que quiere que se vivan las diferencias, y también otras culturas, porque allí viven muchas personas de otras comunidades puesto que alrededor de un tercio de la población (11.155 personas) proviene del extranjero. Todo esto la convierte en una ciudad de puentes. Y sobre el interés de Friburgo por vivir las diferencias, basta conocer algunos de los acontecimientos culturales más destacados en la agenda de la ciudad: su Festival Internacional de Cine en primavera, y el Encuentro Internacional de Folclore y el Festival Internacional de Jazz, en verano. Como cada año, el Jazz Parade, como se denomina al Festival Internacional de Jazz de Friburgo, reúne a artistas principiantes y renombrados en un verano de jazz, en el corazón de Friburgo. El hecho de que se pueda experimentar la emoción del jazz durante 13 días, desde su creación en 1989, hace que el Festival Internacional de Jazz sea un éxito. De hecho, este festival es parte de la vida cultural de Friburgo. En 2011, el programa completo de los espectáculos de esta 23º edición, se celebró del 30 de junio al 16 de julio pasado, permitiendo que el ritmo del verano llegue con el sonido de artistas y grupos de jazz nacionales e internacionales, en un ambiente realmente agradable. Durante esos 13 días, Friburgo vibró con el sonido de la música desde las cinco de la tarde, con más de treinta grupos y artistas de reconocido éxito que se presentaron en la famosa escena de la plaza Georges Python. Además, también hubo actividades en las calles, desfiles y conciertos, y los bares y restaurantes ofrecieron su menú para esas noches de calor de julio en Friburgo. Y uno de los excelentes músicos que han pasado por este Festival Internacional de Jazz de Friburgo, es Thierry Lang, a quien le dedicamos el programa de hoy. Este pianista y compositor suizo, nacido en 1956 en Romont, un pequeño pueblo en el cantón de Friburgo, a la edad de 5 años comenzó a estudiar piano y decidió hacer de esto su trabajo y su vida. Fue un brillante alumno en los estudios clásicos hasta los 21 años, mientras que se interesaba en el jazz. Descubrió esta música al escuchar a pianistas como Erroll Garner y Oscar Peterson, verdaderos íconos en aquella época. Con sólo 15 años conoce por primera vez, que el hombre que se convertiría en su mentor, y seguiría siéndolo, sería Bill Evans. De hecho, es en la música de ese gran pianista que ve el vínculo perfecto entre lo clásico y el jazz. Así que de esta manera, es que Thierry Lang se da cuenta que ese es el modo adecuado para su expresión musical. Compositor dotado de un gran sentido de la melodía, se impone rápidamente como uno de los maestros en este campo, y sus giras y grabaciones lo han dado a conocer en todo el mundo. En 1995, su CD Jardín privado recibe el premio al mejor álbum del año en Japón, y se convirtió en el primer intérprete suizo con un contrato bajo el famoso sello Blue Note. A partir de ese momento, los conciertos, giras y grabaciones están vinculados, y su música es también de interés para el mundo del cine. El trío es la formación con la que Thierry Lang se presenta con mayor frecuencia, pero su música y sus proyectos son de tocar y grabar con músicos tan diversos y prestigiosos como: Franco Ambrosetti, Billy Cobham, Paolo Fresu, Toots Thielemans, Richard Galliano, Tina Turner, Dino Saluzzi, y muchos más. Autor de una treintena de CD, Thierry Lang se encuentra trabajando en la edición de sus propias composiciones. Miembro permanente del jurado Internacional de Piano en Moscú, en 2007, abrió su estudio al público y al mismo tiempo, fundó su propio sello. Actualmente es profesor en el Conservatorio de Montreux, y ha obtenido entre otros los siguientes premios: Ganador de la "Pluma de Oro" en el cantón de Friburgo (1994). Prix du Disque en Japón (1999), Pianista del Año (Jazz’n Más). 2000 y 2004, y Gran Premio de Vaud de la Fundación para la Promoción y la creación artística (2007). En el 2008 fue elegido ciudadano honorario de Romont, Doctor Honoris Causa de la Universidad de la Unión Europea, y Caballero de las Artes y las Letras de la República Francesa.
Comentarios extraídos de una nota de Patricia Islas Züttel, para swissinfo, del sitio del Jazz Parade, y de actmusic.com. Y los temas musicales que escuchamos a lo largo del programa, corresponden como al disco Lyoba Revisited, de este excelente pianista suizo que es Thierry Lang, a quien acompañan en esta ocasión Matthieu Michel: flugelhorn, Heiri Känzig: double-bass y Daniel Pezzotti, Andi Plattner, Daniel Schaerer y Ambrosius Huber en cello.
Es una realización de Jorge Laraia.