
Contrastando con la modernidad que exhibe, en Buenos Aires existen muchas villas miseria, como se llama a esos asentamientos informales formados por viviendas precarias, similar a las favelas de (…)
Una mujer iraní para destacar es Shirin Evadi, que se hizo conocida mundialmente en el 2003 cuando le fue otorgado el Premio Nobel de la Paz. Su obra ha tenido un amplio reconocimiento internacional, ya que en 1996 fue galardonada por Human Rights Watch, y en el 2001, recibió en Noruega el Premio de los Derechos Humanos Tholof Rafto, por su defensa ante los tribunales iraníes de mujeres, en causas de divorcio y de tutela de los hijos. Y otra mujer iraní que vale conocer es una cantante, Masha Vahdat, nacida en Teherán en 1973, y que fue galardonada con el Premio Freemuse 2010 en una ceremonia realizada en Londres en marzo de ese año. Es una fuerte defensora de la libertad de expresión musical y muy bien conocida por el público en Europa, donde sus canciones, a diferencia de en su país de origen, se puede disfrutar sin restricciones.
La música es "incompatible" con los valores de la República Islámica, anunció el líder supremo iraní, el ayatolá Jamenei, en agosto de 2010. Mientras que el ayatolá reconoció que la música es "halal" (legal) hizo hincapié en que no estaba en sintonía con los mejores principios religiosos de la República Islámica, informó el diario británico The Guardian. Como resultado de esta "incompatibilidad" se desalienta la promoción y la enseñanza de la música en el país. De acuerdo con CBC News, la declaración de Jamenei se produjo como respuesta a una petición de un seguidor religioso de 21 años de edad, que quería una aclaración sobre su capacidad para asistir a clases de música. El ayatolá Ali Jamenei, instó a los jóvenes a que en lugar de la música, pasen su tiempo en educarse a sí mismos en la ciencia, o participar en actividades recreativas o deportivas. Aunque Jamenei rara vez habla en público sobre la música, se cree que ha estado detrás de la prohibición de la música de estilo occidental en la década de 1980, cuando se desempeñó como presidente del país, explica The Guardian. El ayatolá Ali Jamenei ha sido el Líder Supremo de la República Islámica desde 1989. En este sentido, la enseñanza de la música en las escuelas públicas ya estaba prohibida en Irán. Ahora, la prohibición de la música también se aplica a 16.000 escuelas privadas de Irán, donde 1.1 millones de estudiantes ya no están autorizados a utilizar los instrumentos musicales, incluidos los que se utilizan en la música tradicional iraní. Así se informó en un artículo publicado por Bloomberg, escrito por Ali Sheikho leslami. Según el artículo, una escuela iraní que se dedica a la enseñanza de la música puede ser cerrada permanentemente y sus directores prohíben la apertura de otras escuelas. "El uso de instrumentos musicales está en contra de los principios de nuestro sistema de valores", dijo Ali Bagherzadeh, jefe de la oficina de escuelas privadas en el Ministerio de Educación, según informó Ali Sheikho leslami desde un teléfono de Teherán. Sin embargo algunas mujeres nunca dejaron de cantar. Este es el caso de Mahsa Vahdat que a pesar de los obstáculos, ha conseguido cantar en conciertos privados en Irán, y sobre todo fuera del país, en Europa, Asia y Estados Unidos. Su música está inspirada en la música tradicional Persa, principalmente la originaria de las provincias Khorasan y Fars de Irán, aunque realiza sus propias versiones y formas de interpretación. En este tipo de música la improvisación de cada artista cobra mucha importancia logrando partes unísonas, homofónicas y polifónicas. Las letras de las canciones son mayormente poemas místicos y de amor de la Gran Mística. Poesías de grandes poetas como Afees, Rumi y Hallaj así como de poetas contemporáneos, y también incluyen letras de la literatura oral de Irán. En la actualidad Mahsa Vahdat enseña canto para futuras cantantes en Teherán. Y continuando con este programa que le dedicamos a las mujeres iraníes, a pesar de todas las restricciones y censuras, estas mujeres continúan con su larga lucha para reivindicar sus derechos. En este sentido, una mujer que vale destacar es Shirin Ebadi, la Premio Nobel de la Paz 2003. El bufete en Teherán de Shirin Ebadi, es tan discreto como su persona. Afuera, sólo una placa en farsi indica: "Shirin Ebadi. Asesora jurídica y abogada". Dentro, una sala de espera que dobla su uso como sala de reuniones, una habitación para sus asistentes y su despacho, una pequeña estancia forrada de estanterías con textos jurídicos, algunas fotos y diplomas, y una mesa de trabajo más bien escueta sobre la que se acumulan los casos en los que se afana en ese momento: la acusación de espionaje contra la académica iranoestadounidense Haleh Esfandiari, la apelación de varias mujeres encarceladas por reclamar la igualdad de derechos, y la detención de varios estudiantes críticos con el Gobierno. Desde que la República Islámica la apartó de su cargo de jueza, poco después de la revolución, Ebadi ha consagrado sus esfuerzos a la promoción de los derechos humanos, en especial de las mujeres y la infancia. También se ha hecho cargo de la defensa de destacados disidentes y liberales víctimas del poder judicial, un bastión de los sectores más conservadores del régimen de Irán. En Irán la mujer tiene derecho al voto desde hace más de medio siglo; hay doce parlamentarias, y una ministra de Sanidad en el gobierno fundamentalista de Mahmud Ahmadineyad. Sin embargo, la responsable de este departamento tendrá que pedir permiso a su marido si quiere viajar, por ejemplo, para asistir a una cumbre de la Organización Mundial de la Salud. O puede que cuando llegue a casa se encuentre con la otra esposa de su marido. «¿Creen que esa mujer tendrá autoestima para ejercer su trabajo? Sencillamente, no». Shirin Ebadi ilustra así la situación de la mujer iraní, oprimida, humillada, y también perseguida, ya que ella misma ha estado encarcelada por ejercer de abogada de presos políticos. En una conferencia en la Facultad de Periodismo de Málaga, que dio a principio de este año, la Nobel de la Paz habló de ser mujer en países islámicos, pero también en todo el mundo, porque está convencida de que la discriminación por género se debe a la herencia de una cultura patriarcal. Y a esto se suma una maliciosa interpretación del Corán. Comentarios extraidos de artículos de Raquel Rivera para La Opinión de Malaga, de Victor M. Amela para La Vanguardia, de Ángeles Espinosa para El País, y de los sitios webislam.com y Freemuse.org. En cuanto a la música que hemos compartido corresponde a los discos que Mahsa Vahdat grabó junto a su hermana Marja, Canciones desde un jardin persa (2007) y Yo soy Eva (2008), con el cantante y compositor de blues norteamericano Mighty Sam McClain Love Duets Across Civilizations (2010) y con el renombrado grupo coral noruego Skruk, In the Mirror of Wine (2010).
Es una realización de Jorge Laraia.