
Sacco,Vanzetti,Kartun,Morricone,Anarchistes,Pontes
Para muchos, Bretaña es la tierra de Asterix y Obelix, de enormes menhires y dólmenes construidos allá por el 4000 aC,, de Merlín y los celtas, o simplemente, un lugar donde suceden accidentes de super petroleros como el Erika. Lo cierrto es que los reinos bretones, y después el Ducado Bretón, mantuvieron casi intacta una cultura que ha legado elementos de gran valor. Al igual que en muchas de las tradiciones musicales del estilo celta, existen dos ramas que surgen de la tradición musical bretona: por un lado el estilo instrumental y por otro lado el estilo vocal. Hoy compartiremos este último, que sin duda adquirió una relevancia y un auge importante desde mediados del siglo XX.
La música es hoy el aspecto más visible de la cultura bretona, gracias al trabajo y creatividad de sus músicos y a los numerosos festivales que se celebran, como las llamadas festoù-noz o "fiestas de noche". En este sentido, la música bretona se transformó considerablemente durante la segunda mitad del siglo XX, adaptando melodías y sonidos tradicionales a estilos contemporáneos y mezclándose con otras tradiciones folklóricas. Las bagadoù o bandas de gaitas bretonas, inspiradas en las bandas escocesas y de origen relativamente reciente (la primera surgió en 1947 en Carhaix) son un elemento importante de la música bretona. Compiten y se clasifican en un evento anual, con excepción de la bagad de Lann-Bihoué que pertenece a la Marina francesa. Por otro lado, en la tradición vocal se destacan dos formas: el kan ha diskan ("canto-descanto", o "canto-contracanto") y la gwerz. Esta última, la gwerz (traducible como "balada" o "romance") es un tipo de canto narrativo, lento y solemne cuyas letras suelen versar sobre hechos tristes o dramáticos. Las gwerz no poseen estribillo (ninguna estrofa se repite), y algunas de ellas son de una gran duración. Especialista y verdadero etnomusicólogo del canto en lengua bretona, del kan ha diskan, del gwerz y otras clases, Yann-Fañch Kemener participó muy pronto en el renacimiento, en la conservación y en la transmisión del patrimonio musical y lingüístico bretón. Originario de Saint-Tréphine, una comuna rural de la región Côtes-d’Armor, Yann-Fañch proviene de una familia cuyos cantos animaban la vida diaria. Sus investigaciones actuales se inscriben en un espíritu barroco, cuyo reflejo son los dos últimos discos publicados en 2008, uno de ellos Navidad en Bretaña. Además de la publicación de numerosos discos y sus participaciones en distintas formaciones, el es autor también de varios artículos sobre la canción popular bretona. Publicó en 1996, en Skol Breizh sus Libros de a bordo, producto de sus propias recopilaciones del gwerz, mientras que varias otras publicaciones están en curso, donde recopila cuentos, cantos que deben bailarse, y proverbios. De esa manera, corona más de treinta y cinco años de una carrera rica en encuentros artísticos, de trabajo asiduo, de investigaciones insaciables sobre esta materia popular de la lengua bretona, y de una valorización de este patrimonio a través del mundo. La otra forma de tradición vocal que se destaca en la música bretona es el denominado kan ha diskan, traducible como "canto-contracanto". El kan ha diskan es un tipo de canto responsivo en el que participan dos o (en raras ocasiones) más intérpretes. Uno de ellos entona la primera estrofa del canto, su compañero entona la segunda estrofa (o una repetición de la primera), el intérprete que cantó en primer lugar entona la siguiente estrofa y así sucesivamente, alternándose. Un rasgo único del kan ha diskan es que cada nueva estrofa es cantada empezando por el último verso o palabra de la estrofa anterior, siendo este verso o palabra cantado por ambos intérpretes simultáneamente, lo que imprime a este estilo un ritmo particular. Es muy común en el kan ha diskan la recurrencia a expresiones sin significado, como ocurre igualmente en otras tradiciones populares. Cantante y clarinetista, Erik Marchand es otro de los artesanos de la música bretona actual, cuyo evolución y la rica diversidad musical son pensadas, diría, de manera filosófica. Nacido en Paris, de una familia originaria de Quelneuc en el país Galo, en su niñez oscila entre un abuelo qué canta y un padre que ejecuta la guitarra. Aficionado a las músicas del mundo, comenzando su adolescencia descubre una grabación de fest-noz que su padre posee. Y entonces se produce el click. Se lanza a la recopilación de cantos tradicionales, en la región de Rostrenen, en Centro Bretaña, y aprovecha también de esos viajes para aprender el breton. La interpretación de estos cantos lo llevará a participar en el disco « Gwerz Penmarc’h » del grupo Cabestan en 1989. Participa también en la creación de un Trío con Gilbert Bourdin y Christian Dautel, con que el que graba dos discos, Cantos a Bailar y Cantos a Responder de Alta Bretaña, y funda el grupo Gwerz, cuyo primero álbum Gwerz, Nueva Música de Bretaña sale en 1985, seguido tres años más tarde por el disco Au´delà (que obtuvo el gran Premio de la Academia Charles Cros). En 1988, se encuentra con el guitarrista Thierry Robin con quien inicia un trabajo de análisis y de recuperaciones musicales de Centro Bretaña (que sienten muy próximas a las músicas orientales). Este trabajo fue objeto de dos discos. El primero, un dúo : « An Henchoù Treuz », obtiene también el Premio de la Academia Charles Cros. El segundo, de donde extraemos los próximos temas, « An Tri Breur » (Los Tres Hermanos) reúne en trío, a ambos compañeros con el iraní Keyvan Cheminari. El Trío Erik Marchand, así formado, invita entre otros a Yann-Fañch Kemener a compartir la experiencia musical. Comentarios basados en un artículo de Geraldine Lublin (Corresponsal en París) para el sitio Almargen.com y otro de Jérémie Pierre Jouan para Chantdumonde.com.
Es una realización de Jorge Laraia