
¡¡ Dedicamos el programa de hoy a la memoria de la mujer resistente !!
113.000 desaparecidos. 200.000 personas que no han podido volver a su país de origen.
Millones de exiliados. Encarcelamientos sin juicio. 55.000 fusilamientos…
Diversas normas internacionales han reconocido que la desaparición forzada y las
ejecuciones arbitrarias y extrajudiciales, cuando se cometen en contextos de ataques
generalizados a la población civil y de manera sistemática, constituyen delitos de lesa
humanidad, y por lo tanto tienen carácter imprescriptible, y sus responsables no pueden
ser objeto de amnistía. Las Naciones Unidas reconocen a los crímenes del franquismo como
delitos de lesa humanidad. Sin embargo, en España sobrevive la impunidad.
La impunidad no sólo significa el incumplimiento de la obligación general de garantía que
tienen los Estados, sino que incrementa el dolor e indefensión de las víctimas y sus familias.
Se les niega el último derecho: ser considerados personas con capacidad de exigir y recibir
verdad, justicia y reparación. Pero con esto no sólo pierden víctimas y familiares;
la comunidad, una sociedad condenada al falseamiento, las injusticias, las amnistías
de los criminales, sólo hace perpetuar y mantener el estatus conseguido por fascistas
declarados y dictadores que utilizan como arma para llegar al poder la muerte, la tortura,
la represión, el expolio y la censura. Mirar hacia otro lado, negar los derechos humanos,
crea las bases para hacer más fácil la repetición de las partes más negras de la historia.
“Un lugar es pasado y es historia. Y una persona sin historia que haya olvidado su pasado se desvanecerá como la nieve, o se convertirá en una gallina que sólo puede poner huevos para que otros los coman”.
Nosotros no queremos mirar para otro lado y, con el Foro por la Memoria de Andalucía, sabemos que esto es una cuestión de todos y todas, de obligación de memoria y de comprensión de los problemas de la actualidad. Por eso, presentamos el programa “Cerrando Heridas”, con el que, cada quince días, gritaremos juntos:
"Grito, por su miedo, por su dolor, por su juventud truncada, por la vida que no vieron; y grito por nosotros, los que quedamos aquí, sin ellos, pobres, huérfanos, a merced de sus asesinos, que se pasaron cuarenta años insultándolos, pisoteándolos y diciendo mentiras sobre nuestra vida y sobre vuestra muerte. Grito y vuelvo a gritar por todo lo que tuvimos que aguantar y callar, y grito por las viudas que vivieron y murieron con la boca bien apretada para que no se les escapase este mismo grito nuestro."
