
Esta semana destacamos los siguientes temas: Los líderes mundiales deben centrarse en la protección de la población y acordar un alto al fuego duradero y sostenible en Oriente Medio. En Rusia, la (…)
Esta semana hablaremos de la necesidad de poner en marcha medidas eficaces para prevenir e identificar los casos de violencia de género en España desde los servicios de salud. Seguiremos hablando de violencia contra las mujeres, en este caso en Nigeria, donde no se investigan los abusos sexuales cometidos por parte de fuerzas de seguridad. Y terminaremos en Rusia, donde denunciamos el uso de la tortura por parte de la policía de este país.
Violencia de género en España
Empezamos en España, donde Amnistía Internacional ha mostrado su preocupación porque la violencia de género no se encuentra entre las prioridades del Ministerio de Sanidad. En los casi dos años desde la entrada en vigor de la Ley Integral contra la violencia de género, desde este Ministerio no se están impulsando ninguna medida de envergadura para superar la desigualdad territorial existente entre las diferentes Comunidades Autónomas en la respuesta a la violencia de género.
No se han tomado tampoco medidas efectivas para la puesta en marcha de un Plan de Formación que alcance al conjunto de los profesionales de la salud. Hasta ahora sólo se han impulsado tres cursos anuales para un total de 75 personas, lo que sin duda no alcanza al conjunto del personal sanitario.
Para Amnistía Internacional es imprescindible la implicación de Sanidad en la lucha contra la violencia de género, ya que se calcula que sólo el 5% de las mujeres víctimas de violencia denuncia a su agresor. Y sin embargo, tal y como señala la Organización Mundial de la Salud, la mayoría de las mujeres víctimas de violencia en el ámbito familiar acuden en algún momento al médico. Por ello, los centros de salud son imprescindibles para identificar este tipo de víctimas, proporcionarles ayuda, y derivarlas a los recursos pertinentes.
Amnistía Internacional pide al Gobierno español que elabore y ponga en marcha una Estrategia Sanitaria Estatal contra la Violencia de Género, que garantice, desde un enfoque de derechos humanos, el cumplimiento de los compromisos previstos en la Ley Integral.
Violencia sexual en Nigeria
No abandonamos la violencia de género, pero nos trasladamos a Nigeria, donde Amnistía Internacional ha denunciado como las violaciones sexuales cometidas por la policía y las fuerzas de seguridad contra mujeres y niñas son endémicas en este país, y cómo además las autoridades del país no hacen nada para enjuiciar a los violadores.
Amnistía Internacional denuncia las enormes dificultades que afrontan las mujeres y las niñas que son objeto de violación o de abusos sexuales en Nigeria. Sólo un 10 por ciento de los casos son llevados ante los tribunales. Ante esta situación, Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades federales y estatales de Nigeria que revisen con carácter urgente los sistemas legales y sociales que permiten las este tipo de violencia sexual generalizada contra mujeres y niñas en todo el país.
Torturas en Rusia
Continuamos en Rusia. Palizas con puños, botellas de plástico llenas de agua, libros, porras y barras; una sala especial equipada con una mesa metálica con dispositivos de inmovilización de brazos y piernas para cometer violaciones; asfixia; descargas eléctricas en diversas partes del cuerpo. Éstos son algunos de los métodos de tortura o malos tratos que, según informes de Amnistía Internacional, utiliza la policía de la Federación Rusa para obtener confesiones de las personas detenidas como sospechosas de delitos.
Amnistía Internacional ha denunciado la práctica de la tortura y los malos tratos en todo el país, así como la ausencia de esfuerzos convincentes para erradicar el problema por parte de las autoridades rusas. En 2005, organizaciones no gubernamentales (ONG) rusas documentaron, con informes médicos, más de un centenar de casos de tortura sólo en 11 de las 89 regiones que conforman Rusia. Entre ellas no está la región del Cáucaso Septentrional, donde la incidencia de torturas es aún mayor.
Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades rusas que faciliten la investigación de casos de tortura en centros de custodia policial y prisión preventiva, y que firmen y ratificar el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura para acabar con esta práctica en todo el país.