Os presentamos las noticias más destacadas de los últimos días en relación con la situación de los derechos humanos en el mundo. Esta semana celebramos la abolición de la pena de muerte en Ruanda y la decisión de Naciones Unidas de desplegar una fuerza de paz en Darfur. Recordamos la gravedad de la crisis de refugiados originada por la guerra de Irak. Y terminamos en Zimbabue para denunciar la presión que sufren las defensoras de los derechos humanos.

3 de agosto de 2007
| Producción: URCM
| Duración: 00:05:39

Abolición de la pena de muerte en Ruanda

Empezamos con una muy buena noticia en Ruanda, que se ha convertido en el primer país de la región de los Grandes Lagos africanos que aprueba la abolición de la pena de muerte. Se confirma, de nuevo, la tendencia mundial a poner fin a este castigo cruel inhumano y degradante.

Ruanda es el país número 100 que ha abolido de su legislación la pena capital, mientras que ya son 30 los países abolicionistas en la práctica. Amnistía Internacional confía en que este avance signifique el comienzo de una tendencia global hacia la abolición de la pena de muerte en la región de África Central.

Fuerzas de la ONU para Sudán

Seguimos en Africa, esta vez en Sudán, con otra buena noticia.
El Consejo de Seguridad de la ONU ha aprobado una resolución que autoriza el envío de una fuerza de mantenimiento de la paz, compuesta por unos 26.000 efectivos, a Darfur.

El conflicto que padece esta región sudanesa desde hace cuatro años ha causado ya la muerte de más de 200.000 personas. Miles de mujeres han sufrido violencia sexual y más de dos millones y medios de personas han tenido que huir de sus casas.

Amnistía Internacional acoge con satisfacción la decisión, adoptada por unanimidad por del Consejo de Seguridad de la ONU, que renueva las esperanzas de que la comunidad internacional va a actuar de forma efectiva para proteger a la población de Darfur.

Los líderes mundiales deben ahora mantenerse vigilantes para evitar cualquier intento del gobierno sudanés de obstaculizar un rápido despliegue de la fuerza de mantenimiento de la paz.

Refugiados iraquíes

Vamos ahora hasta Irak para alertar de la grave crisis de refugiados originada por el conflicto. Amnistía Internacional ha pedido una acción internacional urgente para ayudar a Siria y Jordania, países más afectados por la afluencia de refugiados, tanto en lo económico como estableciendo generosos programas de reasentamiento para la población iraquí más necesitada de protección.

Este llamamiento llega cuando más de dos millones de iraquíes han huido ya de la violencia sectaria que asola el país, y casi dos millones más se han convertido en desplazados internos. La mayoría de estas personas refugiadas han huido a Siria y Jordania, lo que supone una demanda colosal de recursos para estos países y amenaza con sumir a toda la región en una crisis humanitaria.

Amnistía Internacional ha elogiado la posición de Jordania, que mantiene abierta la frontera con Irak a pesar de los 30.000 refugiados que, según cálculos, la atraviesan cada mes. Es una medida muy positiva, pero las autoridades sirias y jordanas no deben ser las únicas en actuar. Se trata de una crisis originada en Irak y las autoridades iraquíes tienen la obligación de ayudar a sus vecinos a satisfacer las necesidades de los iraquíes que se han visto desplazados.

Amnistía Internacional ha pedido también que Estados Unidos, Reino Unido y otros Estados que han aportado tropas a la Fuerza Multinacional en Irak faciliten el reasentamiento de aquellos iraquíes cuya vida corre peligro por ser sospechosos de haber colaborado con las fuerzas extranjeras en el desempeño de sus funciones como intérpretes, conductores, etc.

Represión contra mujeres activistas en Zimbabue

Viajamos ahora a Zimbabue, para denunciar la represión contra las mujeres activistas que plantan cara al gobierno debido a la crisis cada vez más grave de derechos económicos y sociales que vive el país. Amnistía Internacional ha presentado esta semana un informe basado en entrevistas a mujeres de todo Zimbabue. Casi todas las mujeres declararon haber sufrido palizas y otros malos tratos, que en algunos casos equivalían a tortura, bajo custodia policial. Entre los abusos, aparecen insultos sexistas y acusaciones despectivas destinadas a desprestigiar su reputación y su trabajo.

Las mujeres activistas son un recurso importante para el desarrollo de Zimbabue y así es como deben ser consideradas por el gobierno. Juegan un papel fundamental a la hora de abordar los muchos retos en materia de derechos humanos a los que se enfrenta el país. El gobierno debe reconocer la legitimidad de su trabajo y acabar con la discriminación.

En Amnistía Internacional trabajamos en todo el mundo para luchar contra los abusos de los derechos humanos y para cambiar las leyes que en algunas ocasiones tratan de legitimarlos. Somos un (...)
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