Mediante una entrevista al compañero Mateo Rello hacemos un repaso a la historia del centenario periódico Solidaridad Obrera y a la del anarcosindicalismo en general.
Decir que un siglo se compone de 100 años, no supone
ningún descubrimiento. Por encima de tópicos y obviedades,
impresiona más reparar en que un siglo comprende
la vida de muchas, muchas generaciones de hombres y
mujeres, sobre todo cuando tantas vidas dispersas confluyen
en una misma causa, y cosen esos 100 años con
el hilo rojo de sus innumerables días. Días de lucha.
100 años de lucha, que, a su vez, enraízan en muchas
décadas anteriores, son la historia de Solidaridad Obrera,
la popular –y, en efecto, ya centenaria– «Soli» de CNT.
Convertidas ellas mismas en un buen trozo de historia del
Movimiento Obrero, las páginas de la «Soli» son, también
y especialmente, el espejo en que se mira el anarcosindicalismo
ibérico: sus encuentros y desencuentros, los proyectos,
los fracasos y logros, la crónica de sus minucias
cotidianas y la épica de aquell@s que quisieron nada menos
que ser dueñ@s de su propia vida. Por lo demás, es
fácil rastrear en Solidaridad Obrera las querencias más
características del anarquismo: la fe en la cultura como
herramienta de emancipación humana, la consecuente e
inveterada pasión por la letra, así como el afán propagandística,
que tantas y tantas cabeceras ácratas han inspirado
a lo largo y ancho del mundo...