La huerta valenciana forma parte del patrimonio cultural, paisajístico e histórico de tod@s l@s valencia@s. Si hacemos referencia a la huerta del barrio valenciano de Campanar, estamos incidiendo en la cuna de la huerta valenciana, que fue la primera en repartirse después de la conquista cristiana en el XIII. De las nueve partidas rurales en que fue dividido el término de Campanar en 1837, sólo queda hoy la partida de Dalt. Su estado actual sobrecoge por la degradación de sus campos, acequias y calidad del agua de riego, por no hablar de la inseguridad ciudadana, y el riesgo de perder sus cosechas por actos vandálicos, en la que permanentemente viven los pocos huertanos, ya mayores, que residen en ella.
En el año 2.000, el dictamen del Consell Valencià de Cultura (CVC) advertía de la amenaza que representa la modernización de una sociedad, que sólo considera la huerta como el espacio natural para el desarrollo de unos nuevos valores de carácter urbano.
¿Por qué Rita Barberá, la alcaldesa de la ciudad de Valencia, del Partido Popular (PP), proyecta recalificar cuatro millones de metros cuadrados de huerta en los próximos años, como contempla el nuevo Plan de Ordenación Urbana que pretende que se apruebe? Por su parte, el Partido Socialista del País Valencià (PSPV), considera que en Valencia se pueden construir todavía 43.000 viviendas antes de de penetrar en la huerta, y que en la ciudad existen actualmente 65.000 viviendas vacías.
Colectivos valencianos como Per l`Horta, Acció Ecologista Agró, Comprimís Pel Territori, Ca Revolea o la Asociación de Vecinos de Campanar, son críticos con los planes urbanísticos del Ayuntamiento de Valencia, que tendrán como consecuencia la destrucción de la huerta, y demandan la intervención de la Generalitat Valenciana, gobernada también por el Partido Popular, para impedir la urbanización de un patrimonio que beneficia a las entidades promotoras y constructoras, sedientas del fruto codiciado de la especulación. Enrique Tébar

8 de junio de 2008
| Producción: La Luna Sale a Tiempo
| Duración: 00:11:01

En el espacio Al Margen, del programa La Luna Sale a Tiempo, nuestro reportero Papa Balla, abogado senegalés, ha entrevistado a Juan Aguilar, campesino valenciano jubilado que nos hace partícipes de una vida dedicado al campesinado en la huerta de Campanar, concretamente en la partida de Dalt, cuya situación actrual se ha mencionado anteriormente. Nuestro invitado recuerda la agricultura que se practicaba hace unos años en ese término, la facilidad para producir, el concepto peyorativo que tenía la sociedad hacia el campesino, y la indigna e injusta situación en la que se encuentra actualmente debido a la competencia de las grandes susperficies, la necesidad del uso de plaguicidas, la especulación inmobiliaria y la actuación de una Administración que ha abandonado a los últimos huertanos, que como él, están sitiados por bloques de edificios, traficantes de drogas, drogodependientes, aguas putrefactas y una serie de edificaciones tradicionales destruidas.
A pocos metros del caserío donde reside Juan, se divisan los cipreses del cementerio de Campanar, destino de no pocas ilusiones y sustento de esa huerta que lucha por sobrevivir a la tiranía de la especulación y del mercado. E.T.

Al Margen, se emite con una frecuencia de mes y medio, de una duración es de unos 15 minutos. Los reporteros responsables de esta sección son el migralogo senegalés Papa Balla. En la sociedad (...)
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