
La música de este Berimbau la pone Seydou Koné, más conocido como Alpha Blondy. Es de Costa de Marfil y su reggae le ha hecho muy popular en África occidental y en todo el mundo. Canta (…)

Hay artistas, hay músicos, que cautivan al oyente de una manera especial. Su carisma y capacidad de comunicación en el escenario es tal que te hacen sentir muy a gusto, como en casa de un buen amigo. Algo así ocurre con el grupo irlandés The Dubliners. Transmiten una cercanía, honestidad y credibilidad en su música que han sido capaces de que generaciones bien distintas se sientan identificadas con ellos.
El que fuera cantante de los Dubliners, Ronnie Drew, ese hombre bonachón y con larga barba blanca, irlandés con acento andaluz, conocedor y amante de nuestra tierra –tenía a buenos amigos en Euskal Herria-, murió el verano de 2008 de un cáncer de garganta, su instrumento de trabajo. Durante la dura batalla que sostuvo contra la enfermedad muchos de sus amigos músicos le homenajearlon con una canción: La balada de Ronnie Drew.
Sus largas barbas eran patrimonio nacional desde que el grupo obtuviera en 1967 un éxito colosal con Seven drunken nights (Siete noches beodas), una exaltación de la amistad, el whisky de triple destilación y las pintas de cerveza negra. La radio nacional irlandesa censuró la grabación, con el efecto habitual en estos casos: la canción se granjeó una popularidad inmensa, el grupo fue invitado al programa Top of the pops (junto a The Kinks, The Who y Jimi Hendrix) y al año siguiente emprendió la primera de sus muchas giras estadounidenses.
El grupo que fundara RONNIE DREW en 1962, The Dubliners, es considerado una pieza fundamental en la historia de la música folk. En su país es toda una institución y si vais a un bar irlandés en Bilbao o en cualquier otro sitio, posiblemente veáis alguna foto suya colgada de la pared. Seguro que os llamará la atención el color gris de sus ojos y su larga barba.
Antes de fundar el conjunto que le daría la fama, Ronnie trabajó de vendedor de aspiradoras, electricista o telefonista nocturno. A mediados de los años cincuenta Ronnie y su amigo Joe Hackett dejaron su Dublín natal para trasladarse a Sevilla. Trataron de ganarse la vida como profesores de inglés, pero nunca tenían dinero y en ocasiones salían por la ventana de la pensión en la que se hospedaban para no pagar. Drew llegó a trabajar de extra en algunas de las escenas de Lawrence de Arabia rodadas en España, y en 1962 decidió volver a Irlanda. ’Hice el camino de Sevilla a San Sebastián en autoestop. Tardé cinco días, en los que sólo comí un trocito de pan y un vaso de agua’, recuerda.
A su regreso a Dublín fundó The Dubliners. Se mantuvieron juntos hasta 1994 y desde entonces Drew actuó solo, acompañado de una guitarra.