
Esta semana destacamos las siguientes noticias: Amnistía Internacional denuncia nuevos casos de tortura y malos tratos por parte de militares a migrantes en Ceuta. Hablaremos también de la COP31 (…)
Las autoridades de Marruecos no deben deportar a Idris Hasan, de etnia uigur y detenido en este país, a China, donde corre riesgo de sufrir tortura. También nos preocupa la primera sentencia condenatoria en aplicación de la Ley de Seguridad Nacional de Hong-Kong, ya que es el “principio del fin” de la libertad de expresión en este país. Y seguimos pendientes de que la vacuna contra la COVID-19 se redistribuya urgentemente en todo el mundo sin discriminación. Por último, en España, hemos recordado al gobierno que está a tiempo de impedir que Canarias se convierta en otra frontera europea sin derechos para las personas migrantes y refugiadas.
Mientras Nepal y muchos países más siguen luchando con una crisis sanitaria catastrófica, Amnistía Internacional y el actor Michael Palin piden al gobierno de Reino Unido que redistribuya urgentemente vacunas contra la COVID-19 para garantizar que quienes corren más riesgo —con independencia de donde vivan— pueden recibir una inyección vital.
En Nepal, más de 1,4 millones de personas en situación de riesgo recibieron su primera dosis de la vacuna Oxford-AstraZeneca en marzo y debían haber recibido la segunda a principios de junio. Sin embargo, los suministros previstos no llegaron al país debido a la escasez mundial de vacunas, por lo que el plazo se amplió hasta julio. Tras un llamamiento a la comunidad internacional, Japón se comprometió a corregir esta deficiencia. Pero, a menos que el mundo haga algo más, la falta de acceso a las vacunas contra la COVID-19 seguirá dejando atrás a Nepal y a muchos países más en la lucha contra el coronavirus.