Con motivo de mi cumpleaños en los pasados días he recibido un regalo que contenía música tradicional, en este caso relacionada con la cultura celta, cuya atención me ha supuesto la vivencia de una serie de sentimientos ambivalentes: por un lado, el deseo de abrir el obsequio con el fin de escuchar su grabación, condicionado por el hecho de que si no era de mi agrado ya no podría cambiarlo por otro CD más acorde; igualmente, también estaba presente el temor de que estas grabaciones que tenía en mi escritorio represenetaran un tipo de música destinada a un consumo generalizado y, en consecuencia, desenraizada de la cultura más autentica de los pueblos. Tengo que reconocer que fue más poderoso el deseo de acceder a la incertidumbre de lo desconocido, con la posibilidad de descubrir alguna composición musical de mi preferencia, con el valor añadido de ampliar de esta manera los recursos musicales destinados al programa La Luna Sale a Tiempo, que la posible frustración o lamento por aquello que pudo ser y no fue.
Transcurrieron varios días hasta la decisión final de abrir el secreto oculto y analizado tal aatrevimiento considero acertado la resolución de este dilema, ya que entre las 40 creaciones con las que me obsequiaron hay algunas que destacan por su belleza y sensibilidad, aún con el condicionante de que son interpretaciones actuales de una cultura ya desaparecida y no siempre bien conocida: aquella que hace referencia al ámbito celta.
Inmersos como estamos en una época de intercambio de regalos, ya sea a través de una decisión meditada y libre, o mediatizada por el factor social o familiar, debemos prestar atención a los obsequios musicales que decidamos adquirir para agasajar a la persona elegida, ya que en todo componente humano existe un área de la personalidad que es singular y que hay que considerar para lograr que nuestro acto de amor y reconocimiento sea motivo de regocijo y no de frustración, y, en algunos casos, hasta de enojo, de la persona objeto de nuestro aprecio y atención. Enrique Tébar

20 de diciembre de 2007
| Producción: La Luna Sale a Tiempo
| Duración: 00:13:14

En el espacio de música tradicional Del Sol al Mayo, presentamos en este audio a tres interpretes procedentes de continentes distintos: Carmen Linares, Lakshmi Shankar y Mansour Seck.
Carmen Linares interpreta la taranta de la Antequerana titulada Muchachas del molinete. Otra vez la cantaora andaluza rescatando de la historia flamenca el nombre de una mujer, la Antequerana, como reconocimiento a tantas cantaoras que han contribuido a la consideración actual de esta música; como la misma Carmen Linares, auténtico exponente del dominio de los diversos géneros y de una expresividad que no deja indiferente a la persona que la escucha.
De Lashmi Shankar hemos seleccionado la composición titulada Sawani in Mishra Des, un raga romántico que la cantante india transmite con toda su capacidad expresiva la cultura de sus antepasados, que incide en aquello que tiene de propio y común el ser humano: la receptividad y el recogimiento personal.
A Mansour Seck, guitarrista senegalés ciego, se le asocia con demasiada frecuencia con cantantes como Baaba Maal. Amigos y miembros de un grupo musical que ha actuado juntos en numerosas ocasiones en diversos lugares del mundo, Seck es mucho más que un acompañante, tiene una habilidad especial en el manejo de la guitarra y tiene una trayectoria musical personal, cada vez más reconocida por el público internacional, merced a su dotes de compositor, instrumentista y conocedor de la realidad de su país a través de los viajes que ha realizado por el Senegal profundo. E.T.

Del Sol al Mayo es un espacio con una frecuencia de emisión variable, de unos díez minutos de duración, que dirige Enrique Tébar. Tiene como finalidad difundir las músicas de las más diversas (...)
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