Esta semana destacamos las siguientes noticias: Liberan a una mujer saudí encarcelada por tuitear en apoyo de los derechos de las mujeres tras cuatro años de calvario. En El Salvador, la ratificación de reforma constitucional profundiza el riesgo de abusos de derechos humanos. Hablaremos también de la liberación de un trabajador humanitario palestino tras casi nueve años de encarcelamiento injusto. Y terminaremos en Sudán, donde la población civil está en riesgo inminente de ataques de represalia mientras los combates se recrudecen en Jartum y Darfur.
<p><strong>Liberan a una mujer saudí encarcelada por tuitear en apoyo de los derechos de las mujeres tras cuatro años de calvario<br class='autobr' />
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<p>En este tiempo casi 300 días en confinamiento solitario prolongado, se le negó representación legal y luego fue condenada repetidamente por cargos de terrorismo y recibió una sentencia de décadas. Todo solo porque tuiteó en apoyo de los derechos de las mujeres y retuiteó a activistas de los derechos de las mujeres saudíes.</p>
<p>Las autoridades de Arabia Saudita ahora deben asegurarse de que no se le prohíba viajar ni se le impongan más medidas punitivas. Además, esta noticia es una oportunidad para reflexionar sobre las muchas otras personas que cumplen condenas igualmente largas en Arabia Saudita por sus actividades en línea.</p>
<p><strong>La ratificación de la reforma constitucional en El Salvador profundiza el riesgo de abusos de derechos humanos<br class='autobr' />
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<p>Esta reforma reduciría drásticamente el espacio de debate y participación ciudadana en la toma de decisiones de gran calado para el país.</p>
<p>En un contexto donde la independencia de la justicia y el derecho a un juicio justo han sido sistemáticamente debilitados, esta medida podría allanar el camino para la instauración de reformas que socaven aún más los derechos humanos de la población.</p>
<p><strong>La liberación de un trabajador humanitario palestino tras casi nueve años de encarcelamiento injusto pone fin a un terrible error judicial<br class='autobr' />
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<p>Al Halabi, exdirector en Gaza de la organización de ayuda humanitaria y desarrollo World Vision, fue detenido por la Agencia de Seguridad de Israel en el paso de Erez, entre Israel y la Gaza ocupada, en junio de 2016. Fue interrogado sin abogado, torturado, juzgado en vistas secretas y declarado culpable tras un juicio manifiestamente injusto basado en pruebas no reveladas de que presuntamente había desviado fondos a Hamás. En agosto de 2022, fue condenado a 12 años de prisión.</p>
<p>En el momento de su liberación, el 1 de febrero de 2025, Al Halabi presentaba signos visibles de tortura e inanición, incluida una alarmante pérdida de peso. Al Halabi fue injustamente perseguido por las autoridades israelíes por su labor humanitaria. Nunca debió haber sido detenido, mucho menos obligado a pasar casi nueve años encarcelado injustamente.</p>
<p><strong>Civiles en riesgo inminente de ataques de represalia en Sudán mientras los combates se recrudecen en Jartum y Darfur<br class='autobr' />
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<p>En la guerra que se está desarrollando en Sudán, cuando cambia la primera línea, la población civil sufre ataques brutales de represalia, como ejecuciones sumarias de presuntos colaboradores a manos de la parte que se imponga.</p>
<p>Todas las partes en el conflicto deben abstenerse de tomar represalias contra civiles o prisioneros de guerra. Además, ambas partes deben dejar de atacar a la población civil y zonas civiles con ataques aéreos y bombardeos. Por su parte, los socios internacionales de Sudán, como la ONU, deben ejercer presión para asegurarse de que las dos partes respetan los derechos de la población civil y los prisioneros de guerra.</p>