
La música de este Berimbau la pone Seydou Koné, más conocido como Alpha Blondy. Es de Costa de Marfil y su reggae le ha hecho muy popular en África occidental y en todo el mundo. Canta (…)

José Manuel Thomas Arthur Chao, MANU CHAO, nació en París en 1961. De madre vasca, Felisa y padre gallego, Ramón.
Alma rebelde… Buena persona… Sabe observar… y escuchar… y así aprende… Tiene una sensibilidad extraordinaria.
Eterno músico de barrio, cuentacuentos, poeta, raíces rockeras, en deuda con el reggae, pendiente de los tambores africanos, enganchado a la rumba, electrónico si se tercia, cantinero siempre… dicen que le canta a la historia y le hace bailar.
No se sabe si la música puede cambiar el mundo, pero sí puede cambiar el momento. Manu lo hace en cada concierto, desde el corazón, con conciencia. Su misión es dar voz a los que no la tienen…
Nómada artista, giramundos infinito buscando un ideal… es un activista de primera fila. Lo saben en la plaza del Zócalo de Méjico, concierto gratis con 150.000 personas aclamando al Subcomandante Marcos; en Praga en el 2000 en una manifestación contra el FMI sus canciones sirven de himno a los jóvenes anticapitalistas. Lo dicen en las chabolas de Río, en el Hospital psiquiátrico Borda de Argentina, colaborando con Radio Colifata dirigida por los locos, en el foro de Porto Alegre, en Génova, en Mali, en Barcelona. Lo cuentan las mujeres y los músicos de la calle, lo siente la Pachamama…
Tras una larga temporada en MANO NEGRA (de 1987 a 1994), comenzó su carrera en solitario. O más bien se quedó solo consigo mismo madurando su obra más conocida. CLANDESTINO. Un disco que según cuenta “salió de dentro pasando por fuera. Todo el tiempo que dediqué a hacer Clandestino no sabía qué estaba haciendo. Fueron 7 u 8 años de mi vida en los que estaba fuera de mí. Iba viajando muy perdido porque me pasó algo que fue durísimo en mi vida: perdí esa cosa que siempre me llevó para adelante, mi intuición. Pensé que no funcionaba y empecé a actuar con la cabeza y me perdí y entré en la depresión. Toda la perdición está recogida en Clandestino. Pero allí también encontré quién era yo; en esa perdición encontré la luz.
Su música tiene muchas influencias: rock, chanson francesa, flamenco, salsa, reggae, ska y raï argelino. Es un mestizo total. Recibió estas influencias de inmigrantes en Francia, de sus relaciones ibéricas, de sus recorridos por América con Mano Negra y vagando tras la disolución del grupo. Muchas de las canciones de Chao son sobre el amor, la vida, la inmigración… y llevan a menudo un mensaje de izquierda y libertario.
“La peor postura es el cinismo, dice Manu Chao, porque no te mojas y criticas todo. Occidente está repleto de cínicos. En el mundo periodístico, hay tantos que da rabia. Cuando se habla de gente activista o del altermundialismo, los periodistas políticos decían cínicamente: estos son unos idealistas, la política es otra cosa. Ser cínico es ser cobarde y no mojarte.”
“Lo único que merece la pena es el optimismo. Eso lo ve más la gente que está en situación difícil. En Latinoamérica estás en un barrio y hay un tío que tiene 5 hijos y no tiene para darles de comer. Lo único que le queda es el optimismo. Tiene que salir a la calle a buscar dinero. No hay tiempo para la depresión, no hay tiempo para decirte ay, que no lo voy a conseguir, no voy a salir para buscar comida para mis hijos porque yo soy pesimista. La supervivencia depende del optimismo.”