
En los últimos años, la región del Sahel en África Occidental se ha convertido en un foco de extremismo violento, siendo uno de los actores más letales Jama’at Nasr al-Islam wal Muslimin.
El último informe de la Fundación Mo Ibrahim 2024 presenta un retrato poco halagador del progreso logrado en el continente durante los últimos diez años: pocos avances en materia de gobernanza, una inseguridad creciente y un estado de derecho en declive en muchos países.