La referencia continua y sistemática en la sociedad actual a la mujer y sus derechos, que deben ser iguales que los del hombre, denota la persistencia de una discriminación manifiesta en amplios sectores o áreas sociales. Y como era previsible, en la estructura jerárquica y organizativa de las tres grandes religiones monoteistas, la mujer no sólo está excluida de su acceso a la dirección; si no que en los textos sagrados en los que se fundamenta cada sistema de creencias se considera a la mujer inferior al hombre y supeditadas a éste. Para ilustrar esta aseveración podemos incidir en el siguiente pasaje del Corán: "Los hombres están por encima de las mujeres, porque Dios ha favorecido a unos respecto a otros y porque ellos gastan sus riquezas a favor de ellas. A aquella a quienes temáis la desobediencia, amonestadlas, mantenedlas separadas en sus habitaciones y golpeadlas". Por su parte, la Biblia ha sido un manual de conducta, en la que sus redactores introdujeron su propio pensamiento para distinguirse de las tribus paganas. Los responsables del Vaticano no quieren mujeres en la curia, ni tan siquiera en altos puestos de las representaciones acreditadas ante la Santa Sede. El derecho canónigo actual continúa impidiendo a la mujer acceder al sacerdocio. No deja de ser cuanto menos paradójico que en la Iglesia católica una minoría de varones dirigen a una inmensa cantidad de mujeres, activas en el apostolado, sumisas, silenciosas y con un bajo coste económico para la Iglesia, a las que no se les permite acceder a puestos de relevancia en este organigrama.
Al igual que no se debe hablar de la "mujer musulmana", debido a su variada condición, según las características del país de procedencia; tampoco se debe generalizar con el término "mujer cristiana", ya que no son iguales los derechos de una católica que los de una mujer protestante, ya que en este último caso, en el protestantismo, al menos, hay mujeres pastoras.
Para el desarrollo de las religiones se deben incorporar nuevos postulados, principios y procesos, en consonancia con las características de la sociedad en la que está insertada, ya que de no hacerlo así las consecuencias para su mensaje pastoral y la participación de los fieles puede ser negativo. Enrique Tébar

14 de octubre de 2007
| Producción: La Luna Sale a Tiempo
| Duración: 00:14:06

En el espacio La Historia con Ojos de Mujer, nuestra historiadora Ofelia Vila, nos hablará con la diafanidad, activismo feminista y aportación de datos que son habituales en ella, para hablarnos sobre un tema que puede causar cierto malestar en las organizaciones religiosas monoteístas, especialmente en la católica, por ser la de mayor tradición en España y que se iguala al resto de religiones en su necesidad de reformas. Como es habitual en La Luna Sale a Tiempo, no somos beligerantes con ninguna creencia religiosa; sin embargo, sí nos identifica el activismo a favor de los DD.HH. y la denuncia de cualquier violación a estos postulados fundamentales del ser humano. E.T.

La Historia con Ojos de Mujer, es un espacio que se emite cada mes y medio, y tiene una duración de unos 15 minutos. En este periodo, la historiadora Ofelia Vila desarrolla un tema de género en un (...)
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