
En los últimos años, la región del Sahel en África Occidental se ha convertido en un foco de extremismo violento, siendo uno de los actores más letales Jama’at Nasr al-Islam wal Muslimin.
Los recortes en los fondos internacionales para la lucha contra el SIDA causarán hasta 2,9 millones de muertes entre 2025 y 2030.